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sábado, 25 de julio de 2020

Música 432 Hz Para Restaurar ADN, Armonizar Chakras, Limpieza, Meditación, Relajación, Octaedro







El Secreto detrás de 432 Hz

Sintonízate con el latido del corazón de nuestro planeta.

Para comprender el poder de curación detrás de 432Hz, primero debe conocer otra frecuencia, 8Hz. Se dice que 8Hz es el "golpe" fundamental del planeta. El latido del corazón de la Tierra es mejor conocido como resonancia de Schumann y lleva el nombre del físico Winfried Otto Schumann, quien lo documentó matemáticamente en 1952.

La resonancia de Schumann es una resonancia electromagnética global, que tiene su origen en descargas eléctricas de rayos dentro de la cavidad existente entre la superficie de la Tierra y la ionosfera. Esta cavidad resuena con ondas electromagnéticas en las frecuencias extremadamente bajas de aproximadamente 7.86Hz - 8Hz.

Las ondas de pensamiento "ordinarias" creadas por el cerebro humano varían de 14Hz a 40Hz. Este rango solo incluye ciertos tipos de dendritas que pertenecen a las células cerebrales, predominantemente dentro del hemisferio izquierdo (el más racional) del cerebro, que es el centro de actividad.

Si los dos hemisferios de nuestro cerebro están sincronizados entre sí a 8Hz, funcionan de manera más armoniosa y con un flujo máximo de información. En otras palabras, la frecuencia de 8Hz parece ser la clave para el potencial de activación total y soberano de nuestro cerebro.

8Hz es también la frecuencia de la doble hélice en la replicación del ADN. La melatonina y la pinolina trabajan en el ADN, induciendo una señal de 8Hz para permitir la metosis y la replicación del ADN. Una forma de superconductividad de la temperatura corporal es evidente en este proceso.

Lo que 8Hz tiene que ver con la sintonía de 432Hz

432Hz resuena con la frecuencia de 8Hz

En la escala musical en la que A tiene una frecuencia de 440Hz, la nota C está en aproximadamente 261.656 Hz. Por otro lado, si tomamos 8Hz como punto de partida y trabajamos hacia arriba cinco octavas (es decir, por las siete notas en la escala cinco veces), alcanzamos una frecuencia de 256Hz en cuya escala la nota A tiene una frecuencia de 432Hz.

De acuerdo con el principio armónico por el cual cualquier sonido producido resuena automáticamente todos los otros múltiplos de esa frecuencia, cuando tocamos C a 256 Hz, la C de todas las demás octavas también comienza a vibrar en "simpatía" y así, naturalmente, la frecuencia de También se suena 8Hz. Esta es la razón por la que (junto con muchos otros motivos matemáticos) el tono musical sintonizado a 432 oscilaciones por segundo se conoce como la "afinación científica".

Esta afinación fue aprobada por unanimidad en el Congreso de músicos italianos en 1881 y recomendada por los físicos Joseph Sauveur y Felix Savart, así como por el científico italiano Bartolomeo Grassi Landi.

En contraste, la frecuencia elegida en Londres en 1953 como la frecuencia de referencia mundial y a la que se ha sintonizado toda la música hoy en día, se ha definido como "desarmónica" porque no tiene una relación científica con las leyes físicas que gobiernan nuestro universo.

Curación natural con 432Hz.

432Hz es la entonación armónica de la naturaleza.

De acuerdo con la información anterior, reproducir y escuchar música sintonizada a 432Hz haría que su cuerpo y el mundo orgánico que lo rodea resuenen de manera natural. Esto te llenará de paz y bienestar, independientemente del tipo de canción elegida para tocar o escuchar.

Abrir sus oídos a la música que se ha sintonizado a la frecuencia "científica" de 432 Hz beneficiaría a todo el planeta y a todos los que viven en él, mientras que escuchar música sintonizada a la frecuencia "desarmónica" de 440Hz hace daño al causar estrés, comportamientos negativos e inestable. emociones

Escuchar música a 432Hz resuena dentro de tu cuerpo, libera bloqueos emocionales y expande la conciencia. La música a 432Hz le permite sintonizarse con el conocimiento del universo que nos rodea de una manera más intuitiva.

Fuente:
https://attunedvibrations.com/432hz-h...


sábado, 1 de mayo de 2010

Curar a través de los Pies Método terapéutico para prevenir dolores y malestares en el organismo


Los pies son la parte del cuerpo que muchos descuidan, pero son el pilar de la salud física y emocional.

¿Se ha preguntado alguna vez por que un simple masaje en los pies le devuelve la calma? La reflexología es eso y mucho más: una dosis de salud para su mente y cuerpo en el momento preciso.

Esta terapia tiene su origen en la India, en las antiguas técnicas de la acupuntura china, el tai chi y los métodos de masajes chinos, sistematizados en parte por los japoneses. La reflexología enseña que el tejido conectivo y el sistema linfático están íntimamente relacionados por circuitos de energía.

El tejido conectivo se encuentra debajo de la piel del pie y está formado por cristales de células. Estos cristales se inflaman por acción de los ácidos y se produce el dolor. La reflexología actúa disolviendo estos cristales, explica Mirta Sagastume, especialista en terapias alternativas. “Podemos utilizar la reflexología podal en su acción terapéutica con un promedio de efectividad altísimo, pero su utilidad más importante es la preventiva”.

Este método terapéutico se basa en la representación de los reflejos de las partes del cuerpo en determinados puntos de ambos pies, cuyo tratamiento a través del masaje produce claros efectos curativos en las zonas correspondientes del cuerpo; por ejemplo, la punta del dedo gordo del pie representa la cabeza y así cada parte del pie corresponde a otra del organismo.

Es una técnica sencilla, natural, preventiva y muy beneficiosa, que cura y relaja, dice el naturópata Francisco Rodríguez, de Reino Botánico.

Duración

Cada sesión dura unos veinte minutos y si el dolor es agudo se puede aplicar la técnica de tres a cuatro sesiones por semana y, cuando es crónico, dos por semana.

Este método mejora síntomas de enfermedades y aplicado regularmente ayuda a mantenerse sano como terapia preventiva.

Se deben evitar los masajes después de las comidas y cuando existen heridas en los pies, problemas venosos importantes, enfermedades cardiovasculares y en el embarazo, ya que se puede acelerar el parto. Cabe recordar que no es un tratamiento para tratar una enfermedad en especial. Es una terapia alternativa natural que ayuda a la medicina tradicional a curar o prevenir ciertos dolores y malestares del organismo.

Se puede aplicar a niños y adultos de todas las edades como método relajante y preventivo.


Algunos puntos

Las uñas deben ser rosadas, pues denotan buen riego sanguíneo. El dedo gordo es la cabeza y, si tiene decoloración, significa mal riego cerebral.

Interesante

Los niños disfrutan de la reflexología. Cuando son recién nacidos se les puede hacer masajes en todo el cuerpo con suavidad.

La presión del calzado es negativa en cuello y hombros. Utilice siempre el zapato adecuado y cuide sus pies. Son la fortaleza de su cuerpo.

El meñique se suele deformar por los zapatos, lo que puede ocasionar desequilibrios en hombros, cabeza o columna.

Fuente desconocida. Tomado de la Red.

viernes, 11 de septiembre de 2009

Cómo acallar la mente

Nuestra voz interior nunca descansa: se pasa el día entero dando la murga con un caos de pensamientos. La meditación es una buena forma de ponerla a raya y, por fin, descansar.

Durante el año estamos tan inmiscuidos en nuestros propios asuntos que a veces pasamos por alto este ruido, lo tomamos como parte de nuestro paisaje habitual, como ese edificio modernista que tenemos enfrente y que solemos ignorar. Pero ante el abismo del dolce far niente vacacional, los sonidos se acentúan hasta doler. Si bien es cierto que no podemos controlar la música alta ni los claxon de los coches y que, por tanto, debemos aceptarlo -actuar de otra manera sería, sin duda, estresante además de estéril-, hay otro ruido que sí podemos silenciar: el llamado ruido interior.

No podemos dejar de pensar, sólo faltaría (aunque algunos protagonistas de la actualidad parecen hacerlo), pero podemos gestionar mejor nuestros pensamientos gracias a la meditación. Se trata de usar la mente; no de ser usados por ella.

La primera distinción es básica: el silencio no es ausencia de ruido exterior. De nada sirve pasar las vacaciones en un paraje solitario en la montaña, si no logramos acallar algunos sonidos -algunos- que tienen lugar en nuestra mente. Aunque parezca mentira, tenemos cada día entre cuarenta mil y sesenta mil pensamientos. Se comportan de manera anárquica y caprichosa, sin que nosotros los controlemos. Si no hacemos un esfuerzo, la inercia nos lleva a pasarnos las vacaciones, y no digamos ya los periodos de duro trabajo, esclavizados por el libre discurrir de nuestra mente: "un mono loco", según el budismo. Si eso nos ocurre en vacaciones, es decir, si no somos capaces de desconectar de esa cháchara incesante, lamentablemente nuestro cuerpo regresará a casa relajado, pero no así nuestra mente. Porque la mente, ya se sabe, suele ser obsesiva. Habremos pasado las vacaciones dando vueltas a las cosas, anticipando el futuro, recordando el pasado, y nos habremos perdido lo único que de verdad existe: el momento presente, el aquí y el ahora.

Hagamos una prueba. Si nos quedamos unos minutos en silencio, cerramos los ojos e intentamos ser conscientes de los pensamientos que nos asaltan —o sea, si meditamos—, nos daremos cuenta de lo que pasa en nuestra cabeza durante todo el día: es como tener dentro una radio permanentemente enchufada, que prácticamente emite el mismo programa un día tras otro, porque tenemos casi el mismo patrón de pensamientos un día tras otro. Los meditadores expertos, cuando observan su mente como si fuese una película, llegan a la conclusión, según afirma Juan Manzanera, monje budista y profesor de meditación, que no somos nuestros pensamientos, "al igual que las olas del mar no son el mar".

La meditación
Observar nuestros pensamientos como si fueran una película
Si nos fijamos más aún, nos daremos cuenta de que hay un instante muy breve entre pensamiento y pensamiento en que no sucede nada, en que no pensamos nada, en que no oímos nada. Ese es el silencio interior, y los que se han dedicado a ello con ahínco son capaces de rescatar este silencio y prolongarlo casi a su antojo. Eso se consigue a través de la meditación, que es una práctica estrechamente vinculada a la actividad espiritual, pero que no se adscribe a una religión en concreto. De hecho, una de las grandezas de la meditación es, precisamente, que forma parte del lecho común de la mayoría de religiones. Para todas ellas, la meditación es una manera no sólo de concentrar la mente en una sola cosa, sino de conectar con algo más allá de la realidad sensible, con eso que cada ser humano tiene de divino. El budismo, por ejemplo, que no podemos definirlo como una religión, sino más bien como una filosofía, dice que a través de la meditación descubrimos no sólo que formamos parte de un universo interconectado, sino que, además, ese universo interconectado está, en su totalidad, dentro de cada uno de nosotros.

El silencio
No dejarse apabullar por el continuo parloteo de la mente
"En todos y cada uno de nosotros está toda la felicidad; lo único que nos impide disfrutarla es la propia mente: las creencias limitantes, los miedos, los deseos, la expectativas" . En sus torpes inicios, al intentar fijar la atención en una sola cosa -por ejemplo, la entrada y la salida del aire- el narrador se da cuenta de lo difícil que resulta: perdemos la atención entre seis y doce veces por minuto. "Ahora desfilan muchas cosas por tu mente, pero si no les das importancia irán decreciendo hasta que conseguirás una mente clara que será como un espejo de lo que te rodea".


Así, Juan Manzanera, cuya sabiduría es fruto de años viviendo en Nepal y en India como discípulo de un lama, asevera que "el silencio interior no es una consecuencia de haber reprimido los pensamientos, sino de ir más allá de ellos". Manzanera asegura que cuando dejamos de nutrir a los pensamientos, ellos mismos se van. Igual que las nubes que cruzan el cielo: sin recrearse en ellas, el azul las deja pasar.

El yo profundo
El que está considerado –según los científicos– “el hombre más feliz del mundo”, el monje budista Matthieu Ricard, dice que el silencio interior es parte del camino a la felicidad, pero que para conseguirlo hay que vencer el síndrome del pájaro enjaulado, al que cuando se le abren las puertas de su jaula no puede hacer nada más que acabar regresando. El silencio interior es una conquista. Si lo conseguimos, según Darío Lostado, reputado filósofo, teólogo y psicólogo, llegaremos a lo que él llama “sentir el yo profundo”, es decir, lo que queda cuando trascendemos nuestro cuerpo, nuestros pensamientos y nuestras emociones.

GÁSPAR HERNÁNDEZ - Diario El País-España

jueves, 30 de abril de 2009

Autohipnosis

La autohipnosis es una más de las herramientas que puedes utilizar en el entrenamiento de tu crecimiento personal, que te facilita alcanzar un estado en el que se produce el dialogo interior.
A través de la autohipnosis aprendes a movilizar tus mecanismos subconscientes, imposibles de manejar con tu voluntad consciente. La autohipnosis te permite desarrollar un control extraordinario sobre tus funciones orgánicas y sobre tu personalidad.
El aprendizaje de la autohipnosis puedes acometerlo tú mismo, el proceso requiere paciencia y práctica para alcanzar niveles de profundidad adecuados (dependiendo de cada uno), aunque, la forma más rápida y eficaz de empezar a manejar esta técnica, es solicitarle a un profesional que en una sesión de hipnosis normal, nos programe para acceder al estado con lo cual, empezamos a manejarlo de inmediato.
Al principio hay que practicar mucho para inducirse uno mismo la autohipnosis. Los músculos del cuerpo y la mente tienen que acostumbrarse a relajarse y dejar a un lado la parte analítica e intelectual.
Ejercicio de autohipnosis:
Este ejercicio requiere que te lo aprendas previamente, ya que cuando lo estés realizando no vas leer. También puedes grabarte las sugestiones, como si fueras a hipnotizar a otra persona y ponerte la grabación para realizar la sesión.
· Debes buscar el momento adecuado y el lugar adecuado. Procura prepararte un sitio donde no vayas a ser molestado. Esto es muy importante al principio, mientras tu mente no se familiariza con el proceso. Desconecta los teléfonos o cualquier otro tipo de aparato que pueda interrumpir tu ejercicio. Si quieres, puedes escuchar alguna música relajante. Vístete cómodamente y despréndete de toda prenda o accesorio que te pueda oprimir (cadenas, pulseras, reloj, cinturón, sujetador, etc.) Buscas el estado más cómo de tu cuerpo.
· Antes ponerte a hacer el ejercicio, deberás marcarte un objetivo concreto a conseguir en la sesión y defínelo con la mejor frase positiva que se te ocurra. Esta afirmación servirá de guía para que tu mente subconsciente acceda a buscar aquella memoria relacionada con tu objetivo.
· Puedes practicar este ejercicio sentado o acostado. Si estás sentado, mantén una postura cómoda, con la planta de los pies apoyadas completamente sobre el suelo (si lo prefieres, puedes quitarte los zapatos y apoyar los pies directamente sobre el suelo o sobre una alfombra). Tu espalda ha de estar recta y pegada al respaldo de la silla. Tus manos, con las palmas hacia abajo, descansarán sobre tus rodillas. Si vas a hacer el ejercicio acostado (corres el riesgo de quedarte dormido y perder la guía consciente del ejercicio), busca la postura más cómoda que encuentres boca arriba, con el cuerpo totalmente estirado, las piernas ligeramente separadas y los brazos estirados junto al cuerpo, con las palmas de la mano hacia arriba.
· Levanta la vista, como si quisieras ver, desde dentro, un punto situado en tu entrecejo. Mantén la mirada fija en ese supuesto punto y no cierres los ojos, aunque empiecen a cansarse.
· Respira lenta y profundamente y concéntrate en tu respiración, mientras inspiras lentamente por la nariz y expiras lentamente por la boca.
· Cuando tus párpados no aguanten más, cierra los ojos. Concéntrate ahora en tus párpados cansados y pesados. Dentro de unos segundos notarás, que los párpados empiezan a relajarse hasta llegar al punto de que ya no te apetece abrir los ojos.
· Imagina ahora un punto de luz justo encima de tu cabeza. Es una luz blanca que baja hacia tu cabeza y, a medida que se va acercando a ti, va creciendo de tamaño y empieza a cubrirte el cuerpo, como una manta suave y agradable, que te envuelve por completo y que mientras desciende sobre ti, va relajando todo tu cuerpo.
· Suelta todo tu cuerpo y deja que se relaje, arropado por la luz blanca. Siente como tu cuerpo se va relajando, a medida que la luz baja y lo envuelve. Tu cabeza, tu cuello, tus hombros, tus brazos, tus manos, tu espalda, todo tu tronco, tu cadera, tus piernas, tus pies,… afloja todo tu cuerpo y abandónate.
· Luego imagina que estás en lo alto de una escalera con veinte escalones. Al pie de la escalera hay una puerta que conduce a un lugar encantador. Comienza a contar desde veinte hacia atrás, mientras bajas la escalera. En los peldaños puedes leer las palabras “duerme” y “más profundo”, y siente como vas entrando en un estado más profundo de relajación con cada escalón que desciendes. Desciende has llegar a la puerta.
· En la puerta hay una placa con la palabra “Subconsciente”. Abre la puerta y entra en este lugar encantador. Imagina el lugar que te apetezca, una playa, un jardín, la montaña, una casa confortable y maravillosa,… lo que te surja en la mente. Sea cual sea el sitio, es un lugar muy agradable y confortable para ti.
· Intérnate ese lugar idílico y cierra la puerta tras de ti.
· Inúndate del lugar. Presta atención a los colores, a los sonidos, a los olores, a las sensaciones agradables y placenteras que te hace sentir, a las emociones que te despierta.
· Tómate tu tiempo y disfruta de ese, tu pequeño paraíso. Recórrelo, viéndolo, oyéndolo, oliéndolo, sintiéndolo, viviéndolo,…
· En tu paseo, descubres un cofre. Es precioso. Algo emana de él que te invita a abrirlo. Sabes que en su interior vas a encontrar algo que es para ti, un regalo, tal vez…
· No sabes qué es lo que encierra tu cofre, pero sabes que es la solución a tu problema y tu poderosa mente subconsciente sabe como utilizar tus memorias y tus recursos internos para encontrar la solución.
· Ábrelo y observa lo que hay dentro. Esa es la clave que te dará la solución.
· Ahora, obsérvate a ti mismo después de haber conseguido tu objetivo. Lo has conseguido, presta atención a esta nueva situación, los colores, los sonidos, los sabores, las texturas, los olores, entra en ti mismo y experimenta las sensaciones y ese sentimiento que se acaba de manifestar, presta atención a lo que te dices a ti mismo, a tu tono de voz diciéndote a ti mismo lo que estás sintiendo. ¡Has conseguido tu objetivo!
· Tómate tiempo para experimentar este momento y empaparte bien del sentimiento del objetivo conseguido.
· Luego, prepárate para abandonar ese lugar, pero llévate contigo la experiencia. No te importe abandonar el lugar, ya que podrás volver ahí siempre que te apetezca. La puerta, que ahora aparece nuevamente frente a ti, va a estar siempre ahí, esperándote. Abres la puerta y sales con toda seguridad y con enorme satisfacción y paz interior.
· Empiezas a subir por los mismos escalones por los que bajaste, mientras vas contando de uno a quince. Cuando llegues al número quince, el último peldaño de tu escalera, puedes abrir los ojos y te sentirás estupendamente, cargado de energía, de vitalidad y de optimismo.

Nota: Te dejo un ejercicio grabado en el próximo post.



Gracias. Sé feliz y contagios@

lunes, 27 de abril de 2009

Adelgazar 3.- Ondas cerebrales para adelgazar (audio)

(necesitas auriculares)

Este es un sonido extremadamente poderoso, actúa directamente sobre la hipófisis sincronizando la frecuencia adecuada para proveer el correcto funcionamiento de un organismo joven y vigoroso.

El sonido puede escucharse en cualquier momento, incluso durante el día, mientras desarrollamos otras tareas, porque además, produce una leve mejora de la concentración.

Este sonido tiene diferentes estimulaciones en al canal derecho y el izquierdo, es muy importante que se coloques los auriculares de forma correcta.

Las ventajas del uso de este sonido son:

Mayor performance cardiaca
Presión sanguínea normalizada
Función inmune superior
Mayor performance sexual
Niveles de colesterol mejorados
Grasa corporal disminuida
Mayores niveles de energía
Performance física mejorada
Huesos fortalecidos
Crecimiento del cabello
Una piel más joven y firme
Eliminación de arrugas
Masa muscular incrementada
Regeneración de los órganos más importantes que se encogen con la edad
Crecimiento de Tejidos y huesos en personas Jóvenes (menores a 20 años).



Pulsa sobre la imagen para descargar el archivo:









domingo, 26 de abril de 2009

Vivir el presente (cuento zen)

Un día, mientras caminaba a través de la selva, un hombre se topó con un
feroz tigre.

Corrió pero pronto llegó al borde de un acantilado.

Desesperado por salvarse, bajó por una parra y quedó colgando sobre el fatal precipicio.

Mientras el hombre estaba ahí colgado, dos ratones aparecieron por un agujero en el acantilado y empezaron a roer la parra.

De pronto, el hombre vio un racimo de uvas en la parra. Las arrancó y se las llevó a la boca.

¡Estaban increíblemente deliciosas!
Cuento Zen




viernes, 17 de abril de 2009

Adelgazar 2.- Las influencias del pasado

En el post anterior escribiste una lista de sensaciones negativas que recordabas de tu ingfancia, referentes a la comida. (Si no leíste el post anterior, te sugiero que lo hagas aquí).

¿Con cuántos referentes negativos del tipo “que no quede nada en el plato”, “si te lo comes todo, te doy un premio”, “te vas a la cama sin comer”, etc., te has encontrado? ¿O, actitudes de alguno de tus allegados frente a la comida: angustia, comer compulsivamente, sin límites, comer a escondidas, etc.

Tienes que entender consciente e inconscientemente que esos referentes negativos provienen de otros, no te pertenecen, no son auténticamente tuyos.

Pueden ser de algún familiar, de algún amigo, del colegio, pero no son tuyos.

Retomemos el ejercicio:

Como quemaste la lista de las sensaciones negativas en la sesión anterior, vas a elaborar una nueva lista, teniendo en cuenta lo que ya sabes.

Es muy posible que la lista de hoy ya no tenga algunos de los elementos de la anterior, eso quiere decir que ya hemos resuelto alguno de ellos.

Busca tu rincón silencioso, toma lápiz y papel, haz tres respiraciones lentas y profundas, y vuelve a centrar tu recuerdo en algún momento de cuando eras niño (recuerda que, si quieres utilizar una foto, puedes hacerlo) y comienza a escribir todos los aspectos negativos referentes a la comida que te vengan a la mente. Ya sabes a qué me refiero…

Bien. Esa o esas otras personas que te dejaron referentes negativos sobre la comida, llamémosles Sr. Otro, tan solo te enseñó lo que él sabía, desde su conocimiento, en aquel momento y circunstancia, pero, tal vez, esa enseñanza se ha quedado obsoleta para ti en el aquí y ahora.

Tampoco vamos a culpara al Sr. Otro por las consecuencias de sus enseñanzas, ya que sería un gasto inútil de energías. Además, estoy seguro de que el Sr. Otro, pensaba que lo hacía por tu bien.

Así que, lo mejor que puedes hacer, es perdonar al Sr. Otro, amar al Sr. Otro y liberarte de sus referentes negativos. Y, en su lugar, diseñar tus nuevos referentes, construir tus propias elecciones.

Cambiar tus referentes negativos por referentes positivos.

Los referentes negativos que provienen de la niñez fueron asimilados por ti naturalmente y sin cuestionamientos, seguramente resultaron de gran utilidad en su momento, pero todo indica que ya no te sirven.

Así que, vamos a zanjar este asunto.

Cierra los ojos, haz tres respiraciones profundas y visualiza, uno por uno, a cada uno de los Sres. Otro de tu infancia. Y, mentalmente o en voz alta, como prefieras, dale las gracias por su ayuda, pídele perdón, perdónalo y dile que le amas. Hazlo con todos los que recuerdes.

Cuando termines el proceso del perdón, permanece en estado de relajación repitiendo mentalmente: “Soy una nueva persona, con nuevos referentes más saludables para mi vida. Me comprendo, me acepto y me amo. Estoy adelgazando porque ese es mi deseo y así ha de ser”.

Repite la frase como si fuera un mantra o estuvieras rezando e intenta profundizar en tu relajación mientras la pronuncias.

Cuando lo desees, centra la atención en tu respiración, cuenta de cinco a uno y sal lentamente del estado en el que te encuentres.

Por la noche, justo antes de que el sueño te venza, vuelve a recitar tu mantra, una y otra vez, hasta que te quedes dormido.

Te aseguro que ya estás perdiendo peso.

lunes, 13 de abril de 2009

Adelgazar 1.- ¿Estás convencido de que quieres perder peso?

La pregunta parece estúpida, pero, sin embargo, es obvia, ya que, al igual que afirmamos que si quieres puedes, la misma afirmación implica que si no quieres, no podrás jamás, ya que los únicos milagros que existen son los que tú eres capaz de realizar.

“¡Pues, claro que quiero, dirás, si no, no estaría leyendo esto!”

La cuestión es que, si quieres estar esbelto y estás gordo, hay una parte de tu subconsciente que no está de acuerdo contigo en todo…

La medicina ha interpretado que la manera de comer del obeso responde a algún tipo de debilidad. Ello propicia la aparición de drogas que actúan sobre el sistema nervioso central quitando el apetito, o anulando en apariencia la sensación de hambre.

Sin embargo, cuando se abandona la dieta y las pastillas, se vuelve a recuperar peso, vuelve la ansiedad y, lejos de mejorar la calidad de vida, empeora.

Cualquier tipo de cambio que quieras producir en tu vida, necesita de aceptación y decisión, es decir, debe provenir de tu interior, de tu férrea voluntad de mejorar.

Sin tu aprobación, no hay dieta ni cursos que te adelgacen. La magia, aquí, está solo en ti.

Como hemos visto en otros espacios, tu subconsciente posee múltiples subpersonalidades que son las que determinan los hábitos, es decir, las costumbres arraigadas en nuestras convicciones. Cada una de ellas, se originó en un momento de tu vida, como reacción a algún acontecimiento, a algún mandato, etc., dando lugar a una manera de actuar y reaccionar ante determinados impulsos.

Hagamos un primer ejercicio:

¿Cuánto sabes de ti?

Toma papel y lápiz y busca un lugar cómodo donde nadie te moleste, apaga tu móvil y cualquier otra cosa que pueda interrumpirte, porque vas a trabajar para suministrarle información a tu subconsciente.

Siéntate cómodamente, haz tres respiraciones lentas y profundas y recuerda algún momento de cuando eras niño (si tienes una foto, puedes inspirarte mejor en ella), vas a centrar tus recuerdos en esa época.

Haz una lista de todo lo positivo que viene a tu mente de esa época. No tengas prisa. Anota todo lo que te venga a la cabeza y te produzca buena sensación. Palabras, situaciones, momentos, sentimientos, comentarios, todo lo que te venga a la mente y fuera positivo para ti en esa época.

Bien, esto ha sido agradable ¿no?

Ahora reserva a un lado ese papel y toma otro para realizar una nueva lista.

Nuevamente toma tres respiraciones lentas y profundas y centra tu recuerdo en ese momento de tu vida. Intenta identificarlo lo más vívidamente posible, recordando, si es posible, olores, colores, sensaciones, vivencias, ...

En el nuevo papel elabora una lista de todo lo negativo que recuerdes de esa época. Posiblemente, escribir esas cosas te despierte cierto enfado y mala disposición, mejor, escribe lo que sientes. Recuerda comentarios desagradables (“el plato lo quiero limpio” “cómetelo todo, con la de niños que hay muriéndose de hambre y tú despreciando la comida” y cosas así), otras experiencias desafortunadas, pero, recuerda que estamos buscando tu relación con el peso y con la comida, no nos importan, de momento, otras experiencias, a no ser que tengan relación directa con tu reacción con la comida.

Bien, ahora dispones de una información valiosísima. Analiza cada una de las hojas con detenimiento (puedes ampliar su contenido, si te vienen a la mente nuevas sensaciones de la época, en relación a la alimentación y a tu relación con la comida), lo más probable es que encuentres un montón de indicadores que detonaron alguna de tus actuales conductas relativas a la comida.

Ahora tienes un conocimiento más exhaustivo de una parte muy importante de ti. Más adelante veremos qué hacer con esa información.

De momento, te propongo un juego que te va a gustar:

Tienes ante ti dos papeles parecidos en la forma, pero muy diferentes por sus contenidos. Una vez hayas meditado y analizado lo que has escrito, toma la hoja de papel con las notas negativas y vuelve a leerla.

¿No te gustaría romperla? Hazlo, retuércela, muérdela, rómpela, hazla trocitos.
Ahora, recoge todos los trocitos, arrójalos a la taza del baño y tira de la cadena. Observa cómo desaparecen tus malas sensaciones. Se las lleva el agua…

Ahora, relájate, respira hondo y toma la hoja de papel con la nota positiva y adórnala. Pásalo a limpio, si te apetece, perfúmalo, ponle un lazo…, cualquier cosa que te apetezca y que lo haga bonito. Puedes guardarla en tu rincón favorito y releerla cuando te parezca.

sábado, 11 de abril de 2009

Ejercicios de Relajación 1

UNO

Acostados, boca arriba con los brazos y piernas estirados y las palmas de la mano hacia arriba. Cerramos los ojos e intentamos poner la mente en blanco, no pensar en nada.

Realizaremos respiraciones profundas lentamente, y en la expiración, mientras que echamos el aire diremos, mentalmente, las siguientes palabras. Cada una de ellas se dirá hasta veinte veces antes de pasar a la siguiente.

1º Estoy tranquilo
2º Estoy tranquilo + estoy pesado - (Por partes del cuerpo)
3º Estoy tranquilo + estoy caliente – (Por partes del cuerpo)
4º Estoy tranquilo

Una vez hecho esto abriremos los ojos lentamente y nos levantaremos con cuidado.

A que estás más relajado ;).

OTRO

Seguir los siguientes pasos:

1º Sentarse o estirarse en silencio en una postura cómoda
2º Cerrar los ojos
3º Relajar a fondo todos los músculos del cuerpo dejándolos "sueltos", apoyados en la superficie donde nos encontremos, como si tuviéramos la sensación de que esa parte nos pesara más de la cuenta
4º Empezar por los pies, pensar que nos están pesando, que se apoyan libremente sobre el sofá, cama, etc., avanzar lenta y progresivamente esta sensación de pesadez con el resto del cuerpo: las piernas, las manos, los brazos, el abdomen (sentir que toda la espalda se apoya relajadamente sobre la superficie donde nos encontremos) y así hasta los músculos de la cara. Mantenerlos relajados.
5º Respirar por la nariz. Tomar conciencia de la respiración. Al aspirar, decirse a sí mismo la palabra "uno", luego "dos", y así progresivamente. Respirar con naturalidad, no profundamente.
6º Continuar durante diez a veinte minutos. Pueden abrirse los ojos, para comprobar el tiempo, pero no utilizar un despertador ni un sistema de alarma. Al terminar, permanecer sentado durante algunos minutos más, primero con los ojos cerrados y después abiertos. No levantarse hasta que hayan pasado algunos minutos.
7º No preocuparse por conseguir un nivel de relajación profunda. Mantener una actitud pasiva y dejar que la relajación se presente según su propio ritmo. Si aparecen pensamientos perturbadores, debe intentar ignorarlos no ocupándose de ellos y volviendo a repetir "uno". Con la práctica, la respuesta sobrevendrá sin apenas esfuerzo. Debe practicarse esta técnica una o dos veces al día, pero no durante las dos horas siguientes a una comida, porque los procesos digestivos interfieren en el surgimiento de la respuesta relajante.