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lunes, 25 de enero de 2010

Encuentro con el niño interior



Muchos de los males y preocupaciones que tenemos como adultos son debidos a que hemos olvidado la alegría de vivir, la inocencia y la naturalidad que teníamos cuando eramos niños. Nos hemos adaptado al mundo de ahí fuera y hemos perdido, en la mayoría de los casos, la conexión con el niño que eramos, con el placer del estar por estar, vivir por vivir, e ilusionarnos por cada nuevo descubrimiento que hacíamos cada vez que aparecía algo diferente ante nuestros ojos.

Pero nuestro niño interior no ha desaparecido, no ha dejado paso al adulto y se ha ido sin mas, sino que se ha convertido en un componente oculto y reprimido en la mayoría de los casos de nuestra personalidad a la cual no le damos salida.

El efecto del niño interior

El niño que llevamos dentro no entiende mucho el mundo de los adultos, y si se siente desorientado, desorienta al "yo" (ego, personalidad) que somos sin que nos demos cuenta. El niño interior nos pide que juguemos con la vida y con todo lo que nos rodea, que no nos tomemos tan en serio cada una de las situaciones en las que nos encontramos y hagamos una montaña de cada una de ellas, porque el niño interior sabe que todo no es más que una ilusión.

Nuestro niño interior quiere sentirse querido, abrazado y escuchado. Cuando reprimimos los impulsos del niño interior, el adulto se convierte a veces en alguien frió, distante o que constantemente se queja de todo lo que le pasa. Las heridas emocionales que sufrimos cuando éramos crios también siguen ocultas y latentes en la personalidad del niño que llevamos dentro, y estas salen a la superficie muchas veces en forma de creencias, comportamientos, miedos y limitaciones de todo tipo.

Para decirlo de forma clara, el niño interior es un ser real que habita en el fondo de nuestra conciencia, que tiene voz propia y que se mantiene ahí intentando ser escuchado, y no reprimido.

Conectando con el niño interior

Me gustaría recomendaros una meditación muy potente que os ayudará a comprender a vuestro niño interior y que mensaje tiene para vosotros. Si no has meditado nunca no te preocupes, verás que es muy fácil hallar esta conexión y descubrir los multiples sentimientos y mensajes que te están aguardando.

Nuestro niño habita en algún lado de nuestro corazón. A nivel energético, decimos que la parte de la conciencia que representa la energía de nuestro niño se encuentra situada en el chakra del corazón, así que ahí es donde debemos ir a buscarla.

Relájate, entra en meditación y visualiza un camino, escalera, túnel, puerta (lo que mejor te vaya) que represente la forma de llegar hasta tu corazón (como si fuera un camino real, un sitio físico al cual se puede llegar). Ve hacia allí, entra, observa donde estas.

Sea como sea el lugar en tu corazón que te has imaginado, llama a tu niño interior. Estará jugando por algún sitio. Imagínatelo delante tuyo, ¿como es la escena? ¿que imagen tiene? ¿como eres, tienes 3, 5 o 7 años? ¿que está haciendo? Establece una conversación imaginaria con él. ¿ Que te dice? ¿que sentimientos te comunica? Quizás te vengan imagenes o emociones más que palabras. Es totalmente correcto, simplemente trata de entender que te está diciendo tu niño interior y cual es el mensaje a comprender.

Escucha a tu niño y trata de ver como se siente, ¿está triste? ¿está contento? ¿está confuso? Tal y como el se sienta, probablemente te sentirás tu en algún nivel que quizás ahora no puedas llegar a identificar. Trabaja con tu niño para liberar esas emociones que no han salido a la luz y verás como tu vida cambia para mejor. Haz la meditación tantas veces como sea necesario, y los cambios serán asombrosos.

Mi ejemplo personal

Ayer realicé esta meditación y cuando me imaginaba a mi mismo buscando a mi niño interior apareció en mi mente la imagen de una habitación llena de juegos y toda llena de luz dorada. Me vi a mi mismo con la imagen de cuando tenía cuatro o cinco años y estaba jugando y riendo. Empecé a hablar con mi niño y le pregunté como estaba y como se sentía.

Me dijo que habia encontrado por fin la forma de expresar su forma de ver el mundo a través mio en mi "realidad exterior" pues (ahora que tengo un niño pequeño y soy padre) pasaba mucho tiempo jugando y haciendo tonterías, disfrutando del jugar por jugar y del reír por reír.

Sin saberlo, al actuar como actúa mi hijo cuando estoy con el, había dado salida a los sentimientos de mi niño interior, que simplemente quería hacer eso, jugar y reír. En la meditación, mi niño "me abrazo" y me dijo, "todo está bien, estoy feliz".

Os tengo que decir que hace unos meses, antes de que naciera mi hijo, en esta misma meditación el mensaje fue "me siento solo, no comprendo nada de lo que me pasa". Y eso me hizo plantearme muchas cosas respecto a como estaba bloqueando la ilusión de vivir por vivir, de estar por estar, y de ser por ser, sin preocuparme de nada más.

Ahora siempre que puedo, hago una visita a mi niño interior, pues es una parte importante de lo que yo soy, y su felicidad es parte indispensable de la mía, pues es parte de mi.

Y tu, ¿has conectado ya con tu niño interior?

Fuente:
David Topi
http://davidtopi.com/

jueves, 17 de septiembre de 2009

Cerrando Círculos


CERRANDO CÍRCULOS
Por Paulo Coelho
Novelista Brasilero

Siempre es preciso saber cuándo se acaba una etapa de la vida. Si insistes en permanecer en ella más allá del tiempo necesario, pierdes la alegría y el sentido del resto. Cerrando círculos, o cerrando puertas, o cerrando capítulos, como quieras llamarlo. Lo importante es poder cerrarlos, y dejar ir momentos de la vida que se van clausurando.

¿Terminó tu trabajo?, ¿Se acabó tu relación?, ¿Ya no vives más en esa casa?, ¿Debes irte de viaje?, ¿La relación se acabó? Puedes pasarte mucho tiempo de tu presente "revolcándote" en los porqués, en devolver el cassette y tratar de entender por qué sucedió tal o cual hecho. El desgaste va a ser infinito, porque en la vida, tú, yo, tu amigo, tus hijos, tus hermanos, todos y todas estamos encaminados hacia ir cerrando capítulos, ir dando vuelta a la hoja, a terminar con etapas, o con momentos de la vida y seguir adelante.

No podemos estar en el presente añorando el pasado. Ni siquiera preguntándonos porqué. Lo que sucedió, sucedió, y hay que soltarlo, hay que desprenderse. No podemos ser niños eternos, ni adolescentes tardíos, ni empleados de empresas inexistentes, ni tener vínculos con quien no quiere estar vinculado a nosotros. ¡Los hechos pasan y hay que dejarlos ir! Por eso, a veces es tan importante destruir recuerdos, regalar presentes, cambiar de casa, romper papeles, tirar documentos, y vender o regalar libros.

Los cambios externos pueden simbolizar procesos interiores de superación. Dejar ir, soltar, desprenderse. En la vida nadie juega con las cartas marcadas, y hay que aprender a perder y a ganar. Hay que dejar ir, hay que dar vuelta a la hoja, hay que vivir sólo lo que tenemos en el presente.

El pasado ya pasó. No esperes que te lo devuelvan, no esperes que te reconozcan, no esperes que alguna vez se den cuenta de quién eres tú. Suelta el resentimiento. El prender "tu televisor personal" para darle y darle al asunto, lo único que consigue es dañarte mentalmente, envenenarte, y amargarte.

La vida está para adelante, nunca para atrás. Si andas por la vida dejando "puertas abiertas", por si acaso, nunca podrás desprenderte ni vivir lo de hoy con satisfacción. ¿Noviazgos o amistades que no clausuran?, ¿Posibilidades de regresar? (¿a qué?), ¿Necesidad de aclaraciones?, ¿Palabras que no se dijeron?, ¿Silencios que lo invadieron? Si puedes enfrentarlos ya y ahora, hazlo, si no, déjalos ir, cierra capítulos. Dite a ti mismo que no, que no vuelven. Pero no por orgullo ni soberbia, sino, porque tú ya no encajas allí en ese lugar, en ese corazón, en esa habitación, en esa casa, en esa oficina, en ese oficio.

Tú ya no eres el mismo que fuiste hace dos días, hace tres meses, hace un año. Por lo tanto, no hay nada a qué volver. Cierra la puerta, da vuelta a la hoja, cierra el círculo. Ni tú serás el mismo, ni el entorno al que regresas será igual, porque en la vida nada se
queda quieto, nada es estático. Es salud mental, amor por ti mismo, desprender lo que ya no está en tu vida.

Recuerda que nada ni nadie es indispensable. Ni una persona, ni un lugar, ni un trabajo. Nada es vital para vivir porque cuando tú viniste a este mundo, llegaste sin ese adhesivo. Por lo tanto, es costumbre vivir pegado a él, y es un trabajo personal aprender a vivir sin él, sin el adhesivo humano o físico que hoy te duele dejar ir.

Es un proceso de aprender a desprenderse y, humanamente se puede lograr, porque te repito: nada ni nadie nos es indispensable. Sólo es costumbre, apego, necesidad. Pero cierra, clausura, limpia, tira, oxigena, despréndete, sacúdete, suéltate.

Hay muchas palabras para significar salud mental y cualquiera que sea la que escojas, te ayudará definitivamente a seguir para adelante con tranquilidad. ¡Esa es la vida!


Paulo Coelho

domingo, 13 de septiembre de 2009

EL BAILE COMO TERAPIA SANADORA

Por la Dra. Liliana Szabó, Médica Pediatra Prof. Adjunta de Pediatría de la EMH.A.
Según la antropóloga Ángeles Arrien, si una persona consultara a un chamán quejándose de sentirse desalentada, desanimada o deprimida, el chamán le haría las siguientes preguntas: ¿Cuándo ha dejado Usted de bailar? ¿Cuándo ha dejado usted de cantar? ¿Cuándo ha dejado usted de sentirse fascinado por un cuento? ¿Cuándo ha dejado usted de encontrar consuelo en el dulce territorio del silencio?"
La civilización nos ha traído muchos beneficios y comodidades, pero también nos ha alejado del contacto con lo más profundo de nuestra propia alma. Nos ha separado de ese ser primitivo y salvaje que todos llevamos dentro. Esa parte nuestra capaz de vivir en el absoluto presente. Capaz de conectarse con la naturaleza de las cosas, capaz de dejarse llevar por la corriente de la vida sin demasiadas explicaciones ni interpretaciones mentales. Cuando hablo de lo "primitivo y lo salvaje", no me estoy refiriendo al caos ni al descontrol, sino todo lo contrario, a lo más puro de nuestra esencia como seres humanos, a lo no contaminado por los juicios y temores de nuestra mente: a ese centro desde el cual podemos danzar confiados sin caer.
A veces vamos por la calle absortos en pensamientos y preocupaciones y de repente escuchamos el canto de un pájaro, la risa de un niño, una música que alguien está tocando, y entonces algo se nos mueve adentro, un impulso dormido de conectarnos con ese "algo más" que nos ofrece la vida, y surge el deseo de dejar atrás la mente, entregándonos al momento como si este fuera lo más importante para nosotros (y tal vez lo sea...).
En la consulta homeopática observo tantas veces niños aburridos. que solo desean comer golosinas y ver televisión, padres ocupados las 24 horas del día, madres tristes, familias sin alegría, y más allá del remedio homeopático que pueda ayudar a equilibrar la energía de cada paciente, siento enorme necesidad de "abrir una ventana" con otra perspectiva. Bailar, cantar, jugar, contar historias; son actividades capaces de recuperar la alegría y crear armonía en cualquier grupo humano. También es hermoso recuperar los espacios de silencio, apagar la televisión y la radio, dejar de llenar el vacío con el ruido exterior para poder escucharnos y escuchar a los otros.
Hoy quiero darle un lugar especial a la danza. En homeopatía existe un síntoma en nuestros Repertorios que se llama "Bailar". Siempre me pregunté porqué bailar tendría que ser un síntoma patológico, en ningún caso salvo que sea compulsivo y que le haga daño al que lo padece. Por el contrario, la danza es uno de los muchos recursos terapéuticos fácilmente accesibles que tenemos a nuestra disposición en forma totalmente gratuita, y los niños criados en un ambiente de libertad y respeto, bailan espontáneamente en la gran mayoría de los casos, expresando así su alegría de estar vivos. De manera que el síntoma "Bailar" pocas veces lo tengo en cuenta.
Podemos bailar con cualquier música que nos agrade, no hace falta conocer ninguna técnica. Podemos bailar solos o en compañía, en nuestra casa, en medio del campo o en un salón de baile. Hasta podemos seguir el ritmo de la música sentados o en un auto, ya que no es imprescindible mover todo el cuerpo para sentir el efecto de la danza.
No importa dónde ni cómo ni cuándo, el hecho de permitir que la música inunde cada una de nuestras células, que haga vibrar todas nuestras fibras, que nos lleve a movernos sin esfuerzo dentro de las posibilidades de cada uno, es suficiente para experimentar un bienestar instantáneo en todo nuestro Ser.
Cuando danzamos, la mente descansa, no hay lugar para el pensamiento cuando estamos sumergidos en el placer sensorial del movimiento. El corazón olvida sus penas, las tristezas se disuelven como por encanto. En la danza está presente el Cuerpo junto con el Alma y ambos se mueven al unísono en perfecta comunión.
Y los niños son los que mejor saben esto: no dudan en ponerse a bailar con cualquier estímulo, en cualquier lugar, es por eso que es tan importante tratar de no cercenar este impulso tan vital de expresarse. El rostro de una persona completamente entregada al ritmo de una música nos habla de una alegría profunda, de una experiencia absolutamente vital. Muchos padres de adolescentes sufren cuando los hijos empiezan a salir de noche para ir a bailar. Más allá de que los lugares disponibles tal vez no sean ideales (cerrados, con humo de cigarrillo, consumo de bebidas alcohólicas, etcétera), en realidad es una actividad muy saludable y la mayoría de los chicos la disfruta y encuentra un equilibrio en esta especie de ritual de seguir el ritmo junto con sus pares.
En estos tiempos difíciles que estamos viviendo, también podemos aprender adanzar con la vida, a dejarnos llevar por la música de los acontecimientos sin oponer resistencia, aunque participando en forma consciente de su dirección y sentido, tratando de interpretar y comprender el significado de lo que nos está ocurriendo, aprovechando cada giro, cada cambio de compás, cada modificación del ritmo de cada día, para poder bailar nuestras experiencias amorosa y armoniosamente. De esta manera podemos transformamos en mejores seres humanos y tener mas chances de disfrutar de nuestra vida.

miércoles, 6 de mayo de 2009

La alegría de vivir (videos)

Siempre que alguna sombra te oscurezca por alguna causa, ven a este rincón y contágiate de la pura alegría de vivir.







Gracias. Sé feliz y contagios@ y no te olvides de soñar tu vida cada día

martes, 28 de abril de 2009

Entendiendo la depresión

La depresión (del latín depressus, que significa "abatido", "derribado") es un estado de abatimiento e infelicidad, que puede ser transitorio o permanente. En la mayoría de los casos, el individuo describe su estado, y así lo ven los demás, como "derribado, socavado en su potencialidad, debilitada su base de sustentación afectiva, desplazado su eje de acción usual y desganado".


La depresión es uno de los más importantes depredadores de la felicidad humana.
Muchos confunden estar triste con estar deprimido, ya que piensan que el estado de ánimo es el mismo. Sin embargo, no hay que confundir tristeza con depresión, pues la depresión no es simple tristeza sino que va mucho más allá.
Puede tener muchas causas, desde el estrés, hasta la genética y manifestarse de muchas formas, desde la fatiga a la angustia más atroz y puede tener graves consecuencias sociales, desde la pérdida de horas laborables hasta la autosupresión del individuo y es uno de los problemas más intrincados con que se enfrenta el hombre.
La depresión se manifiesta a través de los siguientes síntomas:
  • Bajo estado de ánimo: La persona con depresión, normalmente, se da cuenta de ello, aunque es frecuente que su entorno cercano, lo hayan notado también, ya que es visto como más callado, distante, serio, aislado, o irritable. Esto último puede ser un dato significativo del cambio en el carácter de la persona que padece depresión. Estar poco tolerante y sentir que solo a él le ocurren todas las cosas malas o que es él quien las provoca. El estado de ánimo puede variar a lo largo del día. El deprimido, nota que hay una parte del día, en que se siente más triste.

  • Pérdida del interés por situaciones o actividades que antes le producían placer. Esta es otra manifestación cardinal de la depresión. El deprimido ya no se interesa por las actividades que antes le gustaba realizar (ir al cine, salir con amigos, oír música, leer, el propio trabajo, etc.). Esto puede deberse, a que ya no disfruta al realizar esas actividades o a que su estado anímico se las dificulta.

  • Sentimiento de culpa: Este síntoma es muy frecuente en el deprimido. Puede pensar que está deprimido, por cosas o situaciones que hizo o dejó de hacer en el pasado. Es más, puede llegar a sentir que el estar deprimido es una forma de castigo, y que está pagando sus culpas a través de la enfermedad.

  • Ideas suicidas: El suicidio entre los deprimidos se da con alta frecuencia, aunque, médicos y terapeutas suelen tener miedo de preguntar sobre este aspecto, porque se supone que, si el deprimido no ha manifestado este tipo de inclinaciones, es que no ha pensado en ellas, o por lo menos, no ha pensado en ellas formalmente, y temen “darle ideas”.

  • Insomnio y otros trastornos del sueño: Quien sufre depresión, por norma general, no puede conciliar el sueño y duerme pocas horas al día, se despierta decaído y de mal humor. Aunque, se han dado algunos casos raros, en que un deprimido tiene hipersomnia (exceso de horas de sueño).

  • Disminución de energía: El deprimido lo manifiesta como una gran dificultad para moverse, para arreglarse, asearse, dificultad para iniciar labores mínimas o que requieran de esfuerzo para llevarse a cabo ("siento como si estuviera con las pilas bajas", "no tengo ganas de nada” , “lo único que me apetece, estar en la cama tumbado sin hacer nada", "hago las cosas como en cámara lenta").

  • Agitación y ansiedad: Estas son dos manifestaciones que se pueden presentar en una depresión, donde hay un componente sintomático ansioso importante. El deprimido mueve las manos o los pies de manera inquieta, juguetea con los cabellos, se seca las manos, se levanta y se sienta,.. etc.

  • Malestar físico: Es común que el deprimido presente una serie de malestares, poco sistematizados, pero que pueden ser severos: cefaleas, dispepsias, boca seca, nauseas, suspiros excesivos, sensación de respiración insuficiente, malestar muscular, etc.

  • Alteraciones gastrointestinales y pérdida de peso: Es frecuente que las personas con depresión, presenten bajo apetito o una disminución significativa de su peso corporal.

  • Disminución del deseo sexual: Se ha notada una baja en el deseo sexual (lívido), o disfunción eréctil en el hombre y anorgasmia en la mujer.

  • Manifestaciones diversas: Estas pueden ser de tipo hipocondríaco, estar buscando explicaciones en el funcionamiento de sus diferentes órganos y sistemas, acudir más frecuentemente al médico con dolencias poco sistematizadas. También pueden haber datos obsesivo-compulsivos, es decir el individuo tiene pensamientos repetitivos, que no puede apartar de su cabeza, y que son reconocidos como absurdos y la repetición de actos motores o rituales, varias veces, para estar seguro de que se hacen y están bien hechos.
Existen varios tipos de trastornos depresivos:
  1. Depresión severa: Se manifiesta por una combinación de síntomas que interfieren con la capacidad para trabajar, estudiar, dormir, comer y disfrutar de actividades que antes eran placenteras.

  2. Distimia: Es un tipo de depresión menos grave, incluye síntomas crónicos a largo plazo, que no incapacitan tanto, sin embargo, impiden el buen funcionamiento y el bienestar de la persona.

  3. Trastorno bipolar: Otro tipo de depresión es el trastorno bipolar, llamado también enfermedad maníaco-depresiva. No es tan frecuente como los otros trastornos depresivos. El trastorno bipolar se caracteriza por cambios cíclicos en el estado de ánimo: fases de ánimo elevado o eufórico (manía) y fases de ánimo bajo (depresión). Los cambios de estado de ánimo pueden ser dramáticos y rápidos, pero más a menudo son graduales. Cuando una persona está en la fase depresiva del ciclo, puede padecer de uno, de varios o de todos los síntomas del trastorno depresivo. Cuando está en la fase maníaca, la persona puede estar hiperactiva, hablar excesivamente y tener una gran cantidad de energía. La manía a menudo afecta la manera de pensar, el juicio y la manera de comportarse con relación a los otros. Puede llevar a que el individuo se meta en graves problemas y situaciones embarazosas.

  4. Depresión post parto: Las mujeres deben estar alerta a los cambios mentales que pueden experimentar durante el embarazo y después del parto. Los síntomas de lo que más comúnmente se le llama "baby blues" pueden comenzar de tres a cuatro días después del parto, y esto incluye cambios de temperamento, llorar repentinamente y problemas de concentración. Estos síntomas desaparecen, por lo general, diez días después del parto. Pero si se prolongan o se intensifican, se le llama depresión post parto y puede necesitar ayuda.
Se han postulado muchas posibles causas de la depresión pero algunas de ellas tienen un papel causal muy importante y comprobado, no sólo en la especie humana, sino también en los animales superiores.
  • La amenaza mas común que afecta la depresión es un sentido de perdida. Este sentido de perdida puede ser real o imaginario.
    Cosas tan simples, como no comer adecuadamente y no dormir adecuadamente pueden causar depresión.

  • Reacción a ciertos fármacos que puede afectar el humor de la persona. Todas las drogas afectan al cuerpo y al proceso mental de alguna manera. Si un medicamento resulta en toxicidad del cerebro o del sistema nervioso, una depresión extrema puede ser el resultado. La depresión toxica resulta cuando una persona toma mucho de un medicamento o sedativo durante un largo periodo de tiempo.

  • Si te notas deprimid@ a partir de la ingesta de un nuevo medicamento, consulta a tu medico inmediatamente.
Algunas causas físicas que pueden causar depresión:
  • Hepatitis, hipoglucemia, infecciones, problemas del sistema nervioso o del cerebro. Otros problemas glandulares como hipotiroidismo, hipertiroidismo, excesivas irregularidades hormonales de los ovarios.

  • Cólera reprimida hacia el interior de uno mismo.

  • Depresión reactiva, o reacción al sufrimiento, resultante de la perdida de un ser querido, un trabajo o de una oportunidad importante en la vida. Normalmente, disminuye con el paso del tiempo. La pérdida de un amigo cercano o pariente causa esta clase de reacción emocional.

  • Depresión bioquímica es causada por una alteración en el sistema químico del cuerpo.

  • Los pensamientos negativos y erróneos son la raíz de la mayor parte de las depresiones.

  • Bajo valor de uno mismo. Causa, refuerza e intensifica la depresión.

  • Expectativas poco realistas.

  • Lástima excesiva por uno mismo. Esto ayuda a reforzar el pobre concepto de uno mismo y, a la vez, empeora, aún más, la situación.

  • Comportamiento contradictorio con los propios valores morales o sistema de valores. Produce culpa real, y la culpa es un componente de la depresión.

  • Éxito, alcanzar una meta alta, obteniendo una posición alta, con las consecuentes demandas de un nivel alto de rendimiento puede hacer que el individuo se sienta amenazado y puede acabar en depresión.

  • Melancolía después del nacimiento de un niño.

  • Agotamiento físico.
Técnicas para combatir la depresión hay muchas:
La técnica de las cuatro columnas: Una de las técnicas principales de la terapia cognitiva es la de las cuatro columnas, donde las tres primeras, permiten analizar el proceso por el cual una persona ha llegado a estar deprimida. La primera columna registra la situación objetiva; en la segunda, la persona escribe los pensamientos negativos que se le ocurrieron; la tercera columna registra los sentimientos negativos y las conductas disfuncionales que resultaron de ellos. Los pensamientos negativos de la segunda columna se consideran un puente que conecta la situación con los sentimientos angustiantes. Finalmente, la cuarta columna se emplea para desafiar el pensamiento negativo sobre la base de la evidencia de la experiencia del paciente.

Terapia electro convulsiva: La terapia electro convulsiva (TEC), comúnmente llamada tratamiento de shock, ha tenido, desafortunadamente, mala prensa, en parte debido a su efecto de pérdida potencial de memoria, desde que fue introducida en los años 30.

La fototerapia: se recomienda como primera línea de tratamiento en el trastorno afectivo estacional (SAD).

La hipnoterapia: Las técnicas de hipnosis y auto hipnosis, desafortunadamente, denostadas por un amplio porcentaje de profesionales médicos y totalmente ridiculizada por los showman de espectáculo, así como las técnicas de bioprogramación y programación neurolingüística (PNL), pueden ser y son, de las técnicas más efectivas para la “curación” de la depresión, ya que el deprimido accede directamente al foco de donde parte el problema y tiene la posibilidad de modificarlo y, por lo tanto, modificar, a su vez, sus reacciones. Y, como diría un amigo mío, que consiguió resolver su depresión con estas técnicas: “Muerto el perro, se acabó la rabia”.

Consejos para tratar a una persona con depresión:
  • Ayúdale a que reciba el diagnóstico y tratamiento adecuados.

  • Aliéntale a seguir la terapia, hasta que los síntomas disminuyan o a buscar un cambio de terapia, si no mejora después de varias semanas.

  • Si la persona está medicándose, aliéntalo para que no lo deje, hasta notar una clara mejoría (a no ser, lógicamente, que la depresión pueda provenir de la ingesta del medicamento).

  • Consigue que evite el alcohol y otras drogas cuando tome medicamentos o esté bajo tratamiento.

  • Las personas con depresión necesitan apoyo emocional, paciencia y estímulo.

  • No minimices los sentimientos negativos, pero puntualiza las realidades y ofrécele esperanza.

  • No acuses a la persona de fingir enfermedad o de haraganería.

  • Incluye a la persona en salidas y actividades, pero no insistas demasiado si rechaza tu invitación.

  • No pases por alto sus comentarios sobre suicidio. Informa al terapeuta, si los comentarios sobre el suicidio persisten o parecen serios. Llama a urgencias si la persona está en peligro inmediato de un intento de suicidio real.

  • Vivir con una persona deprimida puede ser extremadamente difícil. Los grupos de autoayuda pueden dar apoyo a los individuos con depresión, al igual que a sus familias y amigos.

  • Dale todo el amor y la comprensión que te sea posible.

  • Convéncete y convéncele de que la depresión es un estado transitorio y que, con la terapia adecuada, pasará a ser historia en poco tiempo.

  • No te desesperes y sigue apoyándole. El resultado te compensará grandemente, cuando vuelvas a recuperar a tu amigo o pariente de siempre.
No estás deprimido, estás distraído







Gracias. Sé feliz y contagios@

jueves, 23 de abril de 2009

Mind the gap

Cualquier persona que haya viajado en el metro de Londres, el famoso “tube”, habrá escuchado, mientras esperaba en el andén la llegada de su tren, las palabras “mind the gap… mind the gap….” repetidas por la megafonía de la estación.
Con este mensaje, (más o menos, "cuidado con el hueco", en español), previenen al público para que no caiga en el espacio que queda entre el tren y el andén.

Todos hemos oído, más de una vez, relatos en los que el dolor está causado por la imposibilidad de lograr algo: la correspondencia amorosa de otro, la adquisición de algo muy deseado, el mejor puesto en una competencia, el reconocimiento de otras personas, la habilidad para ejecutar un instrumento, el éxito económico o intelectual, la belleza física etc. La lista puede ser tan larga, como los deseos humanos.

Analizando la constitución de estos deseos, vemos que siempre están originados en aprendizajes sociales acerca de lo que es valioso o no en cada cultura. Aún en los deseos que están relacionados con los instintos básicos (sexuales, alimenticios, o de supervivencia), el objeto de satisfacción está revestido por los determinantes de la cultura y varía en cada momento histórico.
No nos atrae sexualmente cualquiera persona, no comemos cualquier cosa aunque sea alimenticia, no siempre elegimos lo mas conveniente para vivir muchos años.

Y estos gustos además cambian en los distintos tiempos del desarrollo de nuestra cultura.

Pero, la no satisfacción de los deseos, acentúa la posibilidad de caer en la frustración, con las consecuencias sabidas de sentimientos de tristeza, depresión, enojo, ansiedad,...

Cuando no nos damos cuenta que lo deseado es algo que aprendimos a desear, que el objeto de nuestro deseo es arbitrario y además exageramos sus cualidades, lo alejamos de nosotros, instalamos una de las marcas que va a establecer el hueco.

Habitualmente, la idealización de un tipo de pareja, el obtener el primer puesto en una competición, conseguir el 100% de los votos en unas elecciones, disfrutar de una posición económica privilegiada, aparecen como parámetros necesarios para lograr la felicidad. Y eso establece la primera marca de nuestro hueco.

Pero, más habitualmente aún, se exagera de tal manera el objetivo, que se restringen las posibilidades de alcanzarlo.

Además, podemos agrandar el hueco si exageramos la otra marca, el punto de partida, es decir, si tenemos una imagen desvalorizada de nosotros mismos.

Si veo lejano el objetivo, porque lo he previamente idealizado y a la vez me veo pequeño, porque minusvaloro la imagen de mí mismo, el hueco es tan grande que el salto para salvarlo parece imposible.

Sin embargo, ambas marcas en el hueco son construcciones que hacemos con mecanismos psicológicos, en la mayoría de los casos, aprendidos.

Por lo tanto, podemos cambiar las sensaciones frustrantes y deprimentes, que nos produce el hueco, ya que las dos marcas que lo constituyen no son reales, sino parámetros construidos y aceptados por nosotros mismos.

El hueco cambia inmediatamente si cuestionamos sus marcas.

Primera marca: ¿Quién, dijo que tenemos que ser tan fantásticos para logar algo?

Segunda marca: ¿De dónde he sacado la idea de que soy un desastre?

Si pensamos que deberíamos volar, pero que, en lugar de hacerlo, nos arrastramos, sólo podemos deprimirnos. Sin embargo, alguien nos puede ayudar a darnos cuenta de que ni volamos, ni nos arrastramos, sino que simplemente caminamos, eso nos haría bien. Y ese alguien, por suerte para nosotros, somos nosotros mismos.

Hace tiempo me reí mucho con un chiste, que apenas hace reír a nadie:

Un hombre le pregunta a otro: “Oiga, ¿es Ud. bajito?

A lo que el otro, le responde: “No, es que estoy lejos”

Revisando los parámetros con que establecemos huecos en las distintas circunstancias de nuestra vida, podemos transformar metas que antes pensábamos inalcanzables en logros posibles, podemos descubrir que simplemente, solo con nuestro paso, vamos a conseguir cruzar el hueco.

Lograr la felicidad no es un salto imposible.

sábado, 11 de abril de 2009

Taller de Crecimiento: 4 Tu identidad (2)

Ahora ya sabes que el poder de tu iden­tidad es enorme, pero ¿qué pasaría si no estuvieras de acuerdo con tu propia identidad?, ¿Qué tal con la identidad de "soy gordo o gorda", "soy un enfermo terminal", "soy un metepatas" o “soy un fumador empedernido”? Nada agradable, ¿no?
Pues si conseguiste escribir justificaciones para ese tipo de identidades, tengo que decirte que, afortunadamente, estás equivocado. Y, mira que digo estás equivocado, y no te digo que eres un equivocado. Porque la diferencia entre ser y estar es abismal.

Cuando decimos ser esta­mos hablando de nuestra identidad, pero, cuando decimos estar, tan sólo describimos parte de nosotros, pero eso no es todo lo que somos.

La fuerza que ejercen las pa­labras sobre la construcción de nuestra vida, de nuestra propia identidad, es más grande de lo que te imaginas. Por eso debes cuidar tus creencias.

AUTOESTIMA

La autoestima es la clave más importante para lograr el éxito en los dife­rentes campos de nuestra vida.

Tener una alta autoestima implica:

1) Confianza en nuestra capacidad de pensar y de afrontar los desafíos básicos de la vida, y...

2) Confianza en nuestro derecho a ser felices, al sentimiento de ser dig­nos, de merecer, de tener derecho a afirmar nuestras necesidades y a gozar de los frutos de nuestros esfuerzos.

Una de las principales fuentes de la angustia existencial es cuando nos valoramos a nosotros mismos con respecto a los demás.

La autoestima es un juicio definitivamente personal de dignidad que se expresa en las actitudes de uno hacia sí mismo.

Por un lado, la familia perfecta no existe. Siempre se presentan ciertos padecimientos neuróticos en el núcleo familiar: el trastorno obsesivo-compulsivo, la depresión, delirios de grandeza, etc. Por otra parte, al salir de casa nos topamos con una gran cantidad de personas; muchas de ellas también presentan cuadros neuróticos e incluso podríamos encontrar varios sicóticos.

Todas estas personas influyen o han influido de alguna manera en nuestra autoestima.

La auto estima lo que nos fortalece ante cualquier desafío.

Uno de los mayores errores que podemos cometer es valorarnos con respecto a otros. Hacerlo merma nuestra autoestima, genera ansiedad y dolor.

Las columnas que mantienen nuestra autoestima son dos: Autoeficacia y Autodignidad. La primera se refiere a la confianza que tenemos en el funcionamiento de nuestras capacidades men­tales como pensar, facilidad de palabra, cálculos matemáticos, cúmulo de conocimientos, etc. Por otra parte, la autodignidad se refiere a la seguridad de mi propio valor siendo una actitud afirmativa hacia mi derecho de vivir y ser feliz.

Existen varias estrategias para incrementar nuestra autoestima, sin embar­go, la más importante de todas ellas es creer en uno mismo.

¿Por qué necesitamos autoestima? Pues por una gran razón: el ser humano, pro­piamente humano, tiene conciencia (capacidad de discernir) y responsabilidad, y aquí la autoestima es fundamental porque es la única manera de mantener encendida por más tiempo la luz de nuestra conciencia que, para sorpresa de muchos, podemos apagar a voluntad.

¿Cuántas ocasiones sabes de antemano que aquello que vas a hacer está mal?, ¿o que no te conviene, o te hace daño? Muchas, ¿verdad? Entonces, ¿por qué a pesar de ello lo haces? Pues porque tú mismo puede apagar la luz de tu conciencia a voluntad

Pero, recuerda que la verdadera autoestima se fundamenta en ti mismo, no en los bienes materiales alrededor de tu persona.

La auténtica autoestima es una íntima experiencia que habita en uno mismo, y nadie en el mundo puede ni debe decirnos cuánto valemos.

Tú eres más grande que tus problemas.

La fuente principal de la autoestima es el Conocimiento. Quien más sabe, mayor autoestima experimenta.

Además, existen otras fuentes directamente involucradas en nuestra autoesti­ma: la integridad del Ser, la conciencia, la voluntad de ser eficaz y, muy impor­tante, "el distanciamiento estratégico". Entiéndase por distanciamiento estratégico la prudente e inteligente distancia que debe existir entre ti y tus problemas.

Repite siempre:

Yo Soy más grande que mis problemas

Escríbelo con letras grandes y colócalo en un lugar donde diariamente los puedas leer. Los resultados de esta autosugestión son for­midables.

El paso definitivo: iniciar la acción concreta para obtener los resultados.

"No subordine su conciencia a sus deseos".

"Acéptate tal cual eres". La autoaceptación es la clave del concepto. Está bien que siempre queramos mejorar, pero eso no implica sufrir por nuestro estado actual. Por supuesto que puedes cambiar. Recuerda que siempre puedes cambiar tu propia identidad, pero no padezcas por tu estado actual.

Y, sobre todo, no apoyes tu valía tan sólo en tu físico.

El cambio del águila

Ejercicios de Relajación 1

UNO

Acostados, boca arriba con los brazos y piernas estirados y las palmas de la mano hacia arriba. Cerramos los ojos e intentamos poner la mente en blanco, no pensar en nada.

Realizaremos respiraciones profundas lentamente, y en la expiración, mientras que echamos el aire diremos, mentalmente, las siguientes palabras. Cada una de ellas se dirá hasta veinte veces antes de pasar a la siguiente.

1º Estoy tranquilo
2º Estoy tranquilo + estoy pesado - (Por partes del cuerpo)
3º Estoy tranquilo + estoy caliente – (Por partes del cuerpo)
4º Estoy tranquilo

Una vez hecho esto abriremos los ojos lentamente y nos levantaremos con cuidado.

A que estás más relajado ;).

OTRO

Seguir los siguientes pasos:

1º Sentarse o estirarse en silencio en una postura cómoda
2º Cerrar los ojos
3º Relajar a fondo todos los músculos del cuerpo dejándolos "sueltos", apoyados en la superficie donde nos encontremos, como si tuviéramos la sensación de que esa parte nos pesara más de la cuenta
4º Empezar por los pies, pensar que nos están pesando, que se apoyan libremente sobre el sofá, cama, etc., avanzar lenta y progresivamente esta sensación de pesadez con el resto del cuerpo: las piernas, las manos, los brazos, el abdomen (sentir que toda la espalda se apoya relajadamente sobre la superficie donde nos encontremos) y así hasta los músculos de la cara. Mantenerlos relajados.
5º Respirar por la nariz. Tomar conciencia de la respiración. Al aspirar, decirse a sí mismo la palabra "uno", luego "dos", y así progresivamente. Respirar con naturalidad, no profundamente.
6º Continuar durante diez a veinte minutos. Pueden abrirse los ojos, para comprobar el tiempo, pero no utilizar un despertador ni un sistema de alarma. Al terminar, permanecer sentado durante algunos minutos más, primero con los ojos cerrados y después abiertos. No levantarse hasta que hayan pasado algunos minutos.
7º No preocuparse por conseguir un nivel de relajación profunda. Mantener una actitud pasiva y dejar que la relajación se presente según su propio ritmo. Si aparecen pensamientos perturbadores, debe intentar ignorarlos no ocupándose de ellos y volviendo a repetir "uno". Con la práctica, la respuesta sobrevendrá sin apenas esfuerzo. Debe practicarse esta técnica una o dos veces al día, pero no durante las dos horas siguientes a una comida, porque los procesos digestivos interfieren en el surgimiento de la respuesta relajante.

viernes, 10 de abril de 2009

Taller de Crecimiento: 1. - Tienes el Poder de elegir

¿Te has preguntado alguna vez qué es lo más humano del ser humano?, ¿acaso hay algo realmente que defina tan sólo a nuestra especie?

Un animal nace animal, vive como animal y también morirá irremisiblemente como animal. No tiene otra opción.

El ser humano nace y luego elige qué quiere ser, incluso puede elegir ser más humano o más animal.

Cuando naces, dependes de tu madre por un tiempo; incluso, el ser humano es el animal que nace más indefenso al compararlo con una gran gama de animales de especie inferior a él. La madre todavía le tiene que proporcionar espacio, tiempo y alimento.

Pero conforme vas creciendo y desarrollándote empiezas a vivir la apasionante aventura de elegir.

Toda la vida nos encontramos eligiendo, elegimos a qué hora levantamos, cuándo nos bañamos, qué jabón usamos, la ropa que nos ponemos, el alimento que tomamos, nuestro medio de transporte,...

Y, cuando rea­lizamos todos estos actos en nuestra vida, a base de repetirlos cada día, se con­vierten en hábitos, y es entonces cuando se hacen inconscientes y por ello muchas veces ya no nos damos cuenta del proceso de la elección; pero eso no implica que nuestra elección sea falsa o inadecuada, no, todo lo contrario, sim­plemente hemos caído presa de la costumbre.

Esa enorme capacidad de elección es la manera en cómo se manifiesta una de las facultades espirituales del ser humano, la Voluntad.

A través de esta facultad es cómo nosotros elegimos, y el proce­so que lleva a cabo nuestra voluntad es verdaderamente interesante.

Cuando uno se enfrenta a determinadas circunstancias y necesita elegir es cuando entra en acción nuestra voluntad, manifestándose en el hecho mismo de elegir. Sin embargo, cabría hacerse otra pregunta, ¿De dónde elige nuestra voluntad? ¿Cuáles son las opciones que tiene?

Pues, las opciones se las ofrece otra facultad espiritual del ser humano, la Inteligencia.

Cuando elegimos, nuestra voluntad siempre consulta las opciones que le presenta nuestra inteligencia.

El ser humano se encuentra conociendo continuamente a través de la información que obtiene por sus cinco sentidos, todo lo que observa, lo que escucha, toca, huele o saborea. Todo es información que llega a la inteligencia en cada momen­to. Así, se va formando un verdadero banco de datos con dimensiones inimaginables.

Espíritu y mate­ria, conforman la unidad llamada "Hombre".


Por tanto, cuando ejercemos nuestra más pura esencia, lo espiritual, es cuando somos más humanos; cuando aprendemos, cuando conocemos, cuando elegimos y decidimos, es cuando somos más plenamente humanos.

La profunda magia que existe cuando tenemos la capacidad y el poder de elegir nos posiciona en una gran ventaja competitiva en relación con todas las demás especies, inclusive dentro de la nuestra,

Lo más humano del humano es su enorme poder para elegir.

Incluso, en este preciso momento, mientras lees este material, has elegi­do hacerlo, estás ejerciendo facultades plenamente humanas, está aprendiendo y decidiendo. Este es el poder de tu elección, y lo ejerces en todo momento, aunque la mayor parte del tiempo lo haces incons­cientemente. El reto: hacerlo más consciente.

Mientras se forja nuestra personalidad en base a muchos y muy variados factores, el único que es determinante eres tú mismo. Nuestra personalidad, nuestra visión personal, se ve influenciada por varios aspectos, tales como el momento histórico en el que nacimos a este mundo, el perfil socioeconómico de la familia de la que surgimos, los hábitos de nuestros padres, las costumbres sociales de esa época, nuestros maestros y amigos, etc.; sin embargo, el único factor que determina nuestra personalidad, nuestro ser, es nuestra propia autodeterminación.

La autodeterminación, se manifiesta cuando el ser humano está por encima de las circunstancias y no es víctima de ellas.

El ser humano que vive dependiendo de las circunstancias es lo que se conoce como "Personalidad Reactiva", es el ser humano al que lo define su ambiente, lo define el clima, lo define la economía de su país, lo define su familia, su esposa, lo definen un sin número de factores "externos" a él.

Sin embar­go, ese ser humano, se mueve a niveles dramáticamente inferiores a los que se le confieren de suyo. Es decir, siendo la máxima obra de la creación, simple­mente opera "reaccionando", al mismo nivel de la más elemental formulación. Existe una ley en física que dice así: "A toda acción le corresponde una reacción de igual magnitud pero de sentido contrario", pues precisamente así operan estas personas: acción-reacción, y ¡nunca se detienen a pensar y elegir!

La "Personalidad Proactiva": es la de aquel que es dueño de las circunstancias. Existen muchos factores que influyen en su comportamiento, pero sólo uno lo determi­na, él mismo, mediante su gran capacidad de elección. Son personas que perciben las acciones, pero antes de responder, piensan qué, cómo y cuándo responder.

Todos tenemos que convivir de una u otra forma, con la familia, con los compañeros de la escuela, del trabajo, etc. Ello conlleva una nueva consigna:

Cada ser humano es el único responsable de sus propias emociones.

Tú no puedes hacer feliz o desgraciada a otra persona ni esta puede hacerte feliz o desdichado a ti. La auténtica felicidad es decisión de la propia persona. Ahora bien, si por amor tú, con tu actitud, favoreces su propia elección, ¡enhorabuena!, que extraordinario crecimiento le estás ayudando a generar".

Todos nosotros hemos llegado a experimentar alegría o tristeza con base en el comportamiento de otra persona, y en ese preciso instante nos convertimos en víctimas de esa circunstancia. El resul­tado: frustración, ansiedad, depresión. Este error en las dinámicas interperso­nales se debe primordialmente al tipo de "amor posesivo" que manejan muchas personas en su vida de relación;

¿En alguna ocasión te has escuchado diciendo frases como: "¡Cállate, porque me estás cabreando!" o, "¡Me pones enfermo!". Pues bien, lamento desilusionarte, pero quien se está cabreando o poniendo enfermo eres tú solito.

Mientras estás leyendo estos conceptos, muy posiblemente estés de acuerdo e incluso estés asintiendo con la cabeza, pero ¿qué tal a la hora de la verdad? ¿Realmente eres pro activo? ¿Sinceramente piensas y eliges antes de actuar?
Dale un par de vueltas y ponte en marcha. Tú eliges cómo quieres que sea tu vida.