miércoles, 3 de junio de 2020
martes, 2 de junio de 2020
LA MEDICINA, ESE INVENTO QUE ENFERMA MÁS QUE CURA...
Opiniones de los doctores Eneko Landaburu, Karmelo Bizkarra y Xavier Uriarte
lunes, 1 de junio de 2020
domingo, 31 de mayo de 2020
Astrología Psicológica: Equilibra tus 4 Elementos para Armonizar y Transformar tu Vida
El Elemento en Déficit en tu Carta Natal
En este video doy Consejos Claves para potenciar el Elemento en Déficit en tu Carta Natal. También te enseño a calcularlo.
El elemento que menos tenemos se vuelve una energía que más nos complica, condiciona y va moldeando nuestra experiencia en el mundo, incluso determinando nuestras relaciones de pareja. Se vuelve la fuente principal de nuestros desequilibrios y mayores miedos.
Dentro de todos los seres humanos existen los 4 elementos, pero en cantidades diferentes. La gran mayoría de nosotros tiene al menos un elemento en déficit (pueden ser hasta 3), es decir casi nada de ese elemento presente en su Carta Natal.
Es super importante aprender a integrar con consciencia la energía del ( o los) elementos que menos tenemos. Eso nos ayudará a transformar nuestra experiencia acá en la Realidad y aprender a tener mayor control de nuestro destino.13:40 Cómo calcular el Elemento en Déficit para Principiantes17:30 Falta de Fuego y cómo potenciarlo23:45 Falta de Aire y cómo potenciarlo32:00 Falta de Tierra y cómo potenciarlo41:25 Falta de Agua y cómo potenciarlo
En este video doy Consejos Claves para potenciar el Elemento en Déficit en tu Carta Natal. También te enseño a calcularlo.
El elemento que menos tenemos se vuelve una energía que más nos complica, condiciona y va moldeando nuestra experiencia en el mundo, incluso determinando nuestras relaciones de pareja. Se vuelve la fuente principal de nuestros desequilibrios y mayores miedos.
Dentro de todos los seres humanos existen los 4 elementos, pero en cantidades diferentes. La gran mayoría de nosotros tiene al menos un elemento en déficit (pueden ser hasta 3), es decir casi nada de ese elemento presente en su Carta Natal.
Es super importante aprender a integrar con consciencia la energía del ( o los) elementos que menos tenemos. Eso nos ayudará a transformar nuestra experiencia acá en la Realidad y aprender a tener mayor control de nuestro destino.13:40 Cómo calcular el Elemento en Déficit para Principiantes17:30 Falta de Fuego y cómo potenciarlo23:45 Falta de Aire y cómo potenciarlo32:00 Falta de Tierra y cómo potenciarlo41:25 Falta de Agua y cómo potenciarlo
sábado, 30 de mayo de 2020
AGUA DE MAR Misterio y Sanación (2018)
El documental aborda el tema del consumo de Agua de Mar, tanto desde la perspectiva histórica como desde las investigaciones actuales acerca de sus propiedades y sus efectos en la salud humana.
Yo, el que lleva este blog, la sigo tomando, desde hace años y me va de maravilla.
Ho´oponopono (Sanando tu vida) Reposición
El siguiente texto fue escrito por el Dr. Joe Vitale. La historia que nos cuenta y sus reflexiones encierran un desafío y una bendición: la realidad externa a nosotros es nuestra propia creación individual y, si aceptemos plenamente este hecho, podemos sanarla a través del amor.
La sanación de tu mundo comienza en ti:Hace dos años, escuché hablar de un terapeuta en Hawaii que curó un pabellón completo de pacientes criminales con serias patologías (locos) sin siquiera ver a ninguno de ellos. El psicólogo estudiaba la ficha del recluso y luego miraba dentro de si mismo para ver cómo él (el psicólogo) había creado la enfermedad de esa persona. En la medida en que él mejoraba, el paciente mejoraba también.
La primera vez que escuché hablar de esta historia, pensé que era una leyenda urbana. ¿Cómo podía cualquiera curar a otro tratando de curarse a si mismo? Y, ¿cómo podía, aunque fuera un verdadero maestro, con un gran poder de autocuración, sanar a criminales insanos? No tenía ningún sentido, no era lógico. De modo que descarté esta historia.
Sin embargo, la escuche nuevamente un año después. El terapeuta había usado un proceso de sanación hawaiano llamado “Ho´oponopono”. Nunca había oído hablar de esta técnica, sin embargo no podía dejar de pensar en esa historia. Si era totalmente cierta, yo tenía que saber más.
Siempre había entendido que “total responsabilidad” significaba que soy el responsable de lo que pienso y hago. Pero lo que esté mas allá, está fuera de mis manos. Creo que la mayor parte de la gente piensa lo mismo acerca de la responsabilidad: somos responsables de lo que hacemos, no de lo que los otros hacen. Pero eso no es así.
El terapeuta Hawaiano que sanó a esas personas mentalmente enfermas, el Dr. Ihaleakala Hew Len, me enseñaría una nueva perspectiva acerca de lo que es la total responsabilidad. Probablemente hayamos hablado una hora en nuestra primera conversación telefónica. Le pedí que me contara la historia completa de su trabajo como terapeuta.
Me explicó que había trabajado en el Hospital Estatal de Hawaii durante cuatro años. El pabellón donde encerraban a los enfermos criminales era peligroso. Por regla general los psicólogos renunciaban al mes de trabajar allí. La mayor parte de los miembros del personal se enfermaban al poco tiempo o simplemente renunciaban. La gente que atravesaba el pabellón caminaba con sus espaldas contra la pared, temerosos de ser atacados por los pacientes. No era un lugar placentero para vivir, ni para trabajar ni para visitar.
El Dr. Len me dijo que el nunca vio a los pacientes. Acordó tener una oficina y estudiar los legajos. Mientras miraba esos legajos, trabajaba sobre si mismo. Y mientras lo hacía, los pacientes mejoraban.
“Luego de unos pocos meses, a los que debían permanecer encadenados se les podía permitir que caminaran libremente” me dijo. “A otros, a quienes tenían que mantener permanentemente medicados, se les podía reducir las dosis. Y algunos, que no hubieran tenido jamás la posibilidad de ser liberados, fueron dados de alta”. Yo estaba asombrado. “No solamente eso”, continuó, “sino que el personal comenzó a disfrutar de su trabajo.”
“El ausentismo y los cambios de personal disminuyeron drásticamente. Terminamos con más personal del que necesitábamos porque los pacientes eran liberados, pero todo el personal venía a trabajar. Hoy ese pabellón está cerrado.”
Aquí es, lógicamente, donde le hice la pregunta del millón de dólares: “¿Qué estuvo haciendo usted consigo mismo que provocó el cambio en esas personas?”
“Simplemente estaba sanando la parte de mí que había creado sus enfermedades”, dijo él. No entendí. El Dr. Len me explicó que la total responsabilidad se extiende a todo lo que está presente en tu vida, simplemente porque está en tu vida. Es tu responsabilidad en un sentido literal. Todo el mundo es tu creación.
¡Uau! Esto es muy difícil de aceptar. Ser responsable por lo que yo hago o digo es una cosa. Pero ser responsable por lo que cualquiera que esté en mi vida haga o diga, es otra muy distinta. Si asumes completa responsabilidad por tu vida, entonces todo lo que ves, escuchas, saboreas, tocas o experimentas, de cualquier forma, es tu responsabilidad. Esto significa que la actividad terrorista, el presidente de tu país, la economía o cualquier cosa que experimentas y no te gusta, están allí para que tu las sanes. No existen, por decirlo así, excepto como proyecciones que salen de tu interior. El problema no está ahí afuera, está en ti, y para resolverlo, tú debes cambiar.
Sé que esto es difícil de aceptar, mucho menos de vivirlo realmente. Echarle a otro la culpa es mucho más fácil que asumir la total responsabilidad. Pero mientras hablaba con el Dr. Len, comencé a comprender que esta sanación tan particular, el Ho’oponopono, significa amarse plenamente a uno mismo.
Si deseas mejorar tu vida, debes sanar tu vida. Si deseas curar a cualquiera, aún a un criminal mentalmente enfermo, lo haces curándote a tí mismo.
Le pregunté al Dr. Len cómo se curaba a si mismo, qué era lo que hacía exactamente cuando miraba los legajos de los pacientes.
“Simplemente decía ‘Lo siento’ y ‘Te amo’, una y otra vez” explicó él: “Lo siento… Te amo”
“¿Sólo eso?”
“Sólo eso.”
“Resulta que amarte a ti mismo es la mejor forma de mejorarte a ti mismo. Y mientras te mejoras a ti mismo, mejoras tu mundo.”
Permíteme darte un rápido ejemplo de como funciona esto: en una oportunidad recibí un e-mail muy agresivo, que me desequilibró. Normalmente hubiera intentado manejar la situación trabajando sobre mis aspectos emocionales más negativos o tratando de razonar con la persona que envió el mensaje. Esa vez decidí probar el método el Dr. Len. Me puse a pronunciar silenciosamente “lo siento” y “te amo”. No lo decía a nadie en particular. Simplemente estaba invocando el espíritu del amor para sanar, dentro de mí, lo que estaba creando esa circunstancia externa.
En el término de una hora recibí otro e-mail de la misma persona. Se disculpaba por el mensaje anterior. Ten presente que no realicé ninguna acción externa que provocara la disculpa. Ni siquiera contesté el mensaje. Sin embargo, sólo diciendo “te amo”, de algún modo sané dentro de mí lo que estaba creando en él.
Más tarde asistí a un taller de Ho’oponopono dirigido por el Dr. Len, que tiene ahora 70 años de edad y es un chaman venerable y solitario.
Alabó mi libro, “El Factor Atractivo”. Me dijo que mientras yo me mejore a mí mismo, la “vibración” de mi libro aumentará y todos lo sentirán cuando lo lean. En resumen: a medida que yo me mejore, mis lectores mejorarán.
“¿Y qué pasará con los libros que ya he vendido y han salido de mí?” pregunté.
“No han salido realmente”, explicó una vez más soplando en mi mente su sabiduría mística. “Aún están dentro de ti”. En resumen: no hay afuera. Me llevaría un libro entero intentar explicar esta técnica con la profundidad necesaria, para transmitir algo así como que cuando desees mejorar cualquier aspecto o situación en tu vida, hay sólo un lugar donde intentarlo: dentro de ti. Y cuando mires, hazlo con amor”.
Dr. Joe Vitale
La primera vez que escuché hablar de esta historia, pensé que era una leyenda urbana. ¿Cómo podía cualquiera curar a otro tratando de curarse a si mismo? Y, ¿cómo podía, aunque fuera un verdadero maestro, con un gran poder de autocuración, sanar a criminales insanos? No tenía ningún sentido, no era lógico. De modo que descarté esta historia.
Sin embargo, la escuche nuevamente un año después. El terapeuta había usado un proceso de sanación hawaiano llamado “Ho´oponopono”. Nunca había oído hablar de esta técnica, sin embargo no podía dejar de pensar en esa historia. Si era totalmente cierta, yo tenía que saber más.
Siempre había entendido que “total responsabilidad” significaba que soy el responsable de lo que pienso y hago. Pero lo que esté mas allá, está fuera de mis manos. Creo que la mayor parte de la gente piensa lo mismo acerca de la responsabilidad: somos responsables de lo que hacemos, no de lo que los otros hacen. Pero eso no es así.
El terapeuta Hawaiano que sanó a esas personas mentalmente enfermas, el Dr. Ihaleakala Hew Len, me enseñaría una nueva perspectiva acerca de lo que es la total responsabilidad. Probablemente hayamos hablado una hora en nuestra primera conversación telefónica. Le pedí que me contara la historia completa de su trabajo como terapeuta.
Me explicó que había trabajado en el Hospital Estatal de Hawaii durante cuatro años. El pabellón donde encerraban a los enfermos criminales era peligroso. Por regla general los psicólogos renunciaban al mes de trabajar allí. La mayor parte de los miembros del personal se enfermaban al poco tiempo o simplemente renunciaban. La gente que atravesaba el pabellón caminaba con sus espaldas contra la pared, temerosos de ser atacados por los pacientes. No era un lugar placentero para vivir, ni para trabajar ni para visitar.
El Dr. Len me dijo que el nunca vio a los pacientes. Acordó tener una oficina y estudiar los legajos. Mientras miraba esos legajos, trabajaba sobre si mismo. Y mientras lo hacía, los pacientes mejoraban.
“Luego de unos pocos meses, a los que debían permanecer encadenados se les podía permitir que caminaran libremente” me dijo. “A otros, a quienes tenían que mantener permanentemente medicados, se les podía reducir las dosis. Y algunos, que no hubieran tenido jamás la posibilidad de ser liberados, fueron dados de alta”. Yo estaba asombrado. “No solamente eso”, continuó, “sino que el personal comenzó a disfrutar de su trabajo.”
“El ausentismo y los cambios de personal disminuyeron drásticamente. Terminamos con más personal del que necesitábamos porque los pacientes eran liberados, pero todo el personal venía a trabajar. Hoy ese pabellón está cerrado.”
Aquí es, lógicamente, donde le hice la pregunta del millón de dólares: “¿Qué estuvo haciendo usted consigo mismo que provocó el cambio en esas personas?”
“Simplemente estaba sanando la parte de mí que había creado sus enfermedades”, dijo él. No entendí. El Dr. Len me explicó que la total responsabilidad se extiende a todo lo que está presente en tu vida, simplemente porque está en tu vida. Es tu responsabilidad en un sentido literal. Todo el mundo es tu creación.
¡Uau! Esto es muy difícil de aceptar. Ser responsable por lo que yo hago o digo es una cosa. Pero ser responsable por lo que cualquiera que esté en mi vida haga o diga, es otra muy distinta. Si asumes completa responsabilidad por tu vida, entonces todo lo que ves, escuchas, saboreas, tocas o experimentas, de cualquier forma, es tu responsabilidad. Esto significa que la actividad terrorista, el presidente de tu país, la economía o cualquier cosa que experimentas y no te gusta, están allí para que tu las sanes. No existen, por decirlo así, excepto como proyecciones que salen de tu interior. El problema no está ahí afuera, está en ti, y para resolverlo, tú debes cambiar.
Sé que esto es difícil de aceptar, mucho menos de vivirlo realmente. Echarle a otro la culpa es mucho más fácil que asumir la total responsabilidad. Pero mientras hablaba con el Dr. Len, comencé a comprender que esta sanación tan particular, el Ho’oponopono, significa amarse plenamente a uno mismo.
Si deseas mejorar tu vida, debes sanar tu vida. Si deseas curar a cualquiera, aún a un criminal mentalmente enfermo, lo haces curándote a tí mismo.
Le pregunté al Dr. Len cómo se curaba a si mismo, qué era lo que hacía exactamente cuando miraba los legajos de los pacientes.
“Simplemente decía ‘Lo siento’ y ‘Te amo’, una y otra vez” explicó él: “Lo siento… Te amo”
“¿Sólo eso?”
“Sólo eso.”
“Resulta que amarte a ti mismo es la mejor forma de mejorarte a ti mismo. Y mientras te mejoras a ti mismo, mejoras tu mundo.”
Permíteme darte un rápido ejemplo de como funciona esto: en una oportunidad recibí un e-mail muy agresivo, que me desequilibró. Normalmente hubiera intentado manejar la situación trabajando sobre mis aspectos emocionales más negativos o tratando de razonar con la persona que envió el mensaje. Esa vez decidí probar el método el Dr. Len. Me puse a pronunciar silenciosamente “lo siento” y “te amo”. No lo decía a nadie en particular. Simplemente estaba invocando el espíritu del amor para sanar, dentro de mí, lo que estaba creando esa circunstancia externa.En el término de una hora recibí otro e-mail de la misma persona. Se disculpaba por el mensaje anterior. Ten presente que no realicé ninguna acción externa que provocara la disculpa. Ni siquiera contesté el mensaje. Sin embargo, sólo diciendo “te amo”, de algún modo sané dentro de mí lo que estaba creando en él.
Más tarde asistí a un taller de Ho’oponopono dirigido por el Dr. Len, que tiene ahora 70 años de edad y es un chaman venerable y solitario.
Alabó mi libro, “El Factor Atractivo”. Me dijo que mientras yo me mejore a mí mismo, la “vibración” de mi libro aumentará y todos lo sentirán cuando lo lean. En resumen: a medida que yo me mejore, mis lectores mejorarán.
“¿Y qué pasará con los libros que ya he vendido y han salido de mí?” pregunté.
“No han salido realmente”, explicó una vez más soplando en mi mente su sabiduría mística. “Aún están dentro de ti”. En resumen: no hay afuera. Me llevaría un libro entero intentar explicar esta técnica con la profundidad necesaria, para transmitir algo así como que cuando desees mejorar cualquier aspecto o situación en tu vida, hay sólo un lugar donde intentarlo: dentro de ti. Y cuando mires, hazlo con amor”.
Dr. Joe Vitale
VIDEOS DE HO'OPONOPONO
Gracias. Sé feliz y contagios@ y no te olvides de soñar tu vida cada día. Te amo.
viernes, 29 de mayo de 2020
martes, 18 de marzo de 2014
lunes, 17 de marzo de 2014
Nuestro sistema representacional
Se ha clasificado a las personas en tres tipos: los visuales, los auditivos y los kinestésicos. Hay más predominio en cada persona de una de las modalidades, pero todas están en tod@s nosotr@s y disponemos de una combinación de estas modalidades.
Todos tenemos los tres sistemas representacionales y a lo largo de la vida se van desarrollando más unos que otros y esto depende de diferentes cosas: de las personas que tenemos alrededor, de la experiencia laboral, inclusive hasta de l@s docentes. Existen familias más visuales, más auditivas o más kinestésicas.
Todos tenemos los tres sistemas representacionales y a lo largo de la vida se van desarrollando más unos que otros y esto depende de diferentes cosas: de las personas que tenemos alrededor, de la experiencia laboral, inclusive hasta de l@s docentes. Existen familias más visuales, más auditivas o más kinestésicas.
Visuales
Son aquell@s que prefieren, de todo lo que ocurre en su mundo interno y externo, "lo que se ve". Necesitan ser mirad@s cuando les estamos hablando o cuando lo hacen ell@s, es decir, tienen que ver que se les está prestando atención.
Necesitan ser mirad@s para sentirse querid@s, son las personas que dicen cosas como "mira...", "necesito que me aclares tu enfoque sobre...", "¿no lo ves?...", "está visto y comprobado que...".
Hablan más rápido y tienen un volumen más alto, piensan en imágenes y muchas cosas al mismo tiempo.
Generalmente empiezan una frase y antes de terminarla pasan a otra, y así constantemente, van como picando distintas cosas sin concluir las ideas e inclusive no les alcanzan las palabras; de la misma manera les ocurre cuando escriben.
Auditiv@s
Estas personas tienen un ritmo intermedio, no son ni tan rápidos como l@s visuales, ni tan lent@s como l@s kinestésic@s. Son l@s que necesitan un "aha...", "mmm..." "si...", es decir, una comprobación auditiva que les dé la pauta de que la otra persona está con ell@s, que les presta atención. Además son aquell@s que usan palabras como "me hizo click...", "escúchame...", "me suena...", "oye, no digas que..." palabras que describen lo auditivo.
L@s auditiv@s piensan de manera secuencial, una cosa por vez, si no terminan una idea no pasan a la otra. Por eso más de una vez, ponen nervios@s a l@s visuales ya que est@s van más rápido, el pensamiento va más rápido.
En cambio l@s auditiv@s son más profund@s, comparad@s con l@s visuales. Est@ últim@ es más superficial, pero puede abarcar más cosas a la vez, por eso es también quien hace muchas cosas a la vez.
Kinestésic@s
Tienen mucha capacidad de concentración, son l@s que más contacto físico necesitan.
Son l@s que nos dan una palmadita en la espalda y nos preguntan "¿cómo estás?"; además son l@s que se van a sentir atendid@s cuando nos interesemos en alguna de sus sensaciones.
Usan palabras como "me siento de tal manera...", "me puso la piel de gallina tal cosa..." o "me huele mal este proyecto..." "eso no me sienta bien...".
Todo es a través de sensaciones.
sábado, 15 de marzo de 2014
El universo del cerebro
Documental de la BBC que hace un repaso al pasado y presente de nuestro cerebro; nos muestra de manera sencilla y entretenida a la vez hasta dónde ha podido llegar la ciencia en explicar su funcionamiento y sus complejos procesos químicos en los que se encierran los secretos de nuestra conciencia, sentimientos, valores, principios, inquietudes...
jueves, 13 de marzo de 2014
En obras de renacimiento
Este sitio está volviendo a nacer. Lo he tenido muy abandonado los últimos años y quiero que vuelva a recobrar la utilidad que tod@s deseamos. Estoy limpiando los enlaces rotos y actualizando lo que se pueda, así que, perdona las molestias que te pueda ocasionar mientras dura la "reiniciación".
Gracias por tu atención.
Espero serte de utilidad.
Te amo.
miércoles, 4 de diciembre de 2013
El cáncer puede ser curado en semanas e incluso minutos (Dr. Leonard Coldwell)
El Dr. Leonard Coldwell declara que cualquier tipo de cáncer puede ser curado antes de 16 semanas. El doctor recomienda utilizar métodos y dietas naturales en contraposición a los métodos utilizados en la medicina mediática.
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