martes, 11 de mayo de 2010
lunes, 10 de mayo de 2010
sábado, 8 de mayo de 2010
La Obesidad, Una Llamada A La Sanación

Desde el punto de vista simbólico, las personas que engordan, en realidad lo que hacen es “protegerse” de los demás, o de algún tipo de situación o trauma instaurado en su cabeza.
En la obesidad no se acumula masa ósea, ni muscular, ni se agranda ningún órgano, ni se llena ninguna cavidad de aires malignos. Lo único que se acumula bajo la capa de la piel es una cantidad de grasa (energía estancada) que no se va a usar y se retiene una cantidad de líquido (emociones tóxicas), que el organismo no puede eliminar.
Las células del cuerpo de una persona obesa, obedecen una orden de acumular grasa, y como sea, de no soltarla, no “quemarla”. Centrándonos en la grasa, ésta podría considerarse como un elemento comodín que el cuerpo, obediente como marinero a las órdenes del patrón, el inconsciente, las sitúa estratégicamente con distintas intenciones, tantas como obesos. Tres ejemplos:
1.- En el abdomen, para defenderse de ser adulto. Tomamos forma de bebé barrigón. Puede que el árbol ataque a los niños cuando “espigan”. En el abdomen también, para simular un embarazo. El árbol te acepta como madre, no como mujer.
2.- En las caderas y muslos para ocultar el talento creativo y la libertad de expresión artística. El árbol asignó a otra persona este territorio, o hay una prohibición total al desarrollo libidinal, en beneficio de otro de los egos, por ejemplo el intelectual o el material.
3.- En todo el cuerpo a consecuencia de un abuso sexual. Puede provocar que asociemos “la belleza” con “la agresión”. Es decir, si soy bella soy blanco de agresiones sexuales, por lo tanto engordo y de ese modo nadie me mirará, ni me deseará sexualmente. Es una forma de defensa para estar a salvo.
Desde la perspectiva de Naska Groppaglio, la obesidad, así como la delgadez, las jorobas, etc. se utilizan para integrarse en el “clan familiar”. Cuando no hay suficiente espacio en familias con muchos hijos, cuando uno nace no deseado, del sexo opuesto al esperado, es posible que el cerebro más primitivo encuentre estrategias de supervivencia que responden a estos patrones.
También hay personas que establecen su prioridad en el ahorro, en no gastar ni un centavo. Son las personas que no invierten, sólo acumulan. La obesidad podría ser un síntoma de esa disposición, del miedo a que le falte. Como un seguro a todo riesgo, donde la grasa es “el seguro”
Detrás de la obesidad también puede haber una madre dominante, posesiva, que ejercía un control estricto sobre su alimentación, sus pensamientos, sus sentimientos y su creatividad. En este sentido, la obesidad representa una oposición inconsciente a la autoridad materna que abusó de nosotros
Un ejemplo puede aclararlo: Una niña empezó a engordar para que su madre la quisiera y se preocupara de ella como de su abuela que había enfermado y ahora estaba en su casa robándole toda la atención.
Alejandro Jodorowsky dice que cuando uno sufre un abuso, eso se sigue repitiendo. Hay que eliminar de la mente el símbolo del abuso y romper la fijación con un acto psicomágico. En este caso le recetó que comprara tantos kilos de huesos para perros como los que ella tenía en estos momentos de sobrepeso. Llevar toda esa carga en una carretilla hasta el cementerio donde estaba enterrada su abuela y decirle: ” abuelita, estos kilos son tuyos, no son míos, me libero de esta carga” También debería llevar miel para endulzar y que no fuera un acto hostil.
Noticias relacionadas con la obesidad
Una noticia apunta que el estómago puede actuar como un “segundo cerebro”. Se ha descubierto toda una red neuronal de entorno a cien millones de neuronas en el conducto intestinal. De esta manera, lo que se conoce como “sentimiento intestinal” es el nudo en el estómago que todos conocemos. A riesgo de equivocarnos, podemos pensar que en este rudimentario “cerebro” el hambre de amor, de atención y de ternura… lo satisfacemos con exceso de alimento.
Otra noticia habla de una especie de “interruptor biológico” de la obesidad, que ofrece la posibilidad de manipular la presencia o ausencia de grasa en zonas anatómicamente estratégicas del cuerpo. Ese interruptor se activa sobre todo por el estrés crónico. Este hallazgo explicaría porqué hay personas que durante sus vacaciones, pese a los habituales excesos del verano, pueden llegar a perder peso al alejarse temporalmente de sus presiones y preocupaciones cotidianas.
La última de las noticias que vamos a comentar es una especie de “programación enferma” que advierte que pronto habrá una epidemia de cáncer de estómago en los países desarrollados, según han alertado expertos en esta patología. Para estos expertos, la causa de este incremento podría tener relación con la obesidad. (Recordemos que las programaciones acaban por cumplirse)
Sería interesante y sobre todo positivo, complementar lo que los especialistas médicos aconsejan respecto a dietas y ejercicios para sanar la obesidad, con una mirada diferente a la misma, entendiendo la obesidad como un mensaje que el cuerpo nos manda para sanar lo que hay en su raíz. Debemos preguntarnos:
-¿Qué sentido metafórico tiene acumular la grasa o el líquido en este lugar de mi cuerpo?
-¿Qué es lo que en realidad acumulo y para qué?
-¿Por qué no dejo fluir la energía y las emociones?
-¿Qué oculto tras la grasa?
-¿A quién o a qué me parezco con esta imagen?
-¿He sido visto por mis padres?
-¿He tenido suficiente espacio para crecer entre mis hermanos?
-¿Estoy alimentando mi falta de amor con exceso de comida?
Imagen: Fernando Botero, “La carta”
Fuente:http://planocreativo.wordpress.com/2008/07/18/la-obesidad-una-llamada-a-la-sanacion/
viernes, 7 de mayo de 2010
La Personalidad Puede Influir Sobre el Envejecimiento del Cerebro
Fábula: LOS DIENTES DEL SULTÁN

domingo, 2 de mayo de 2010
La ley de la repulsión

Repeler las CosasEl adicto a la heroína lucha por conseguir una dosis. El bulímico nunca tiene comida suficiente. El adicto al sexo nunca encuentra pareja que le resista. El adicto al dinero nunca tiene el suficiente.
La adicción nos lleva hacia un ciclo de comportamiento patológico. Cuanto más le elude el objeto de su deseo, más lo desea. Cuanto más se desespere, más se frustrará. Cuanto más se frustre, más obstáculos le irán apareciendo en el camino. En otras palabras, cuando se es un adicto es más difícil de conseguir lo que se quiere. Obtener lo que desea parece ser lo único que importa, la única forma de calmar el dolor. Esta cerrada forma de pensar produce el resultado opuesto al deseado, es decir, la complicación en la consecución de su meta.
La mayoría de la gente tiene claro que cuanto más desee una cosa, más posibilidades tiene de conseguirla. La verdad es justo lo contrario. Cuanto más insista en obtener algo de forma obsesiva, más fuerza repulsiva le estará mandando.
¿Alguna vez ha le ha pasado que no conseguía recordar el título de una canción? Sabía el título, la había oído miles veces, pero, por mucho que se esforzó, no consiguió recordar Un rato después, cuando ya había dejado de intentar recordarlo el nombre de la canción apareció de repente. Esto ilustra perfectamente la Ley de la Repulsión. Mientras se obsesiona con recordar el título de la canción, su mente estaba espesa e ineficaz. Tan pronto como dejó ir la idea, la respuesta apareció sin ser requerida. Este es el tipo de mecanismo por el cual la adicción produce repulsión.
No confunda una adicción con una visualización. Son cosas diferentes. Una adicción causa un estado mental negativo y destructivo que deja al adicto incapaz de actuar de forma eficaz. Por el contrario, un deseo saludable proporciona un estado mental positivo, que facilita el acto consciente de implantar una imagen. Usted podrá cultivar con total facilidad una imagen en su subconsciente y, a la vez, estar libre de toda adicción.
Si la adicción al dinero le proporcionara una vida de riqueza y ocio, no estaría mal. En ese caso, podría usted argumentar que merece la pena soportar los sufrimientos que trae la adicción a cambio de lo antes mencionado. Pero no es así. La adicción al dinero le conduce a una vida de desgracia económica, una vida de trabajo duro y apreturas presupuestarias, una vida de deudas crónicas y sueños rotos. Una adicción al dinero no le da suficientes satisfacciones, haga lo que haga.
Transforme su adicción
El dinero encabeza la lista de los motivos de preocupación. El dinero genera más preocupaciones que ninguna otra cosa en la vida. El dinero provoca más trastornos emocionales que la salud, la familia, la delincuencia, la soledad, el trabajo, la política, el estatus, la situación del mundo o incluso la salvación eterna. Puede que el dinero sea el objeto de adicción más habitual en el mundo hoy.

Lo que debe hacer para liberarse de una adicción es transformar su adicción en una preferencia.
El acto de transformar una adicción en una preferencia es un proceso interno.
No intente transformar una adicción reprimiéndola. Cuando se reprime un deseo, se están destrozando sentimientos, ocultándolos, quemándolos. Cuando se transforma una adicción, lo que se hace es elevar esos sentimientos a un estatus de preferencia.
Para transformar una adicción en preferencia, debe ser sincero. No vale con decir, ‘Vale, desde este momento todas mis adicciones se han convertido en preferencias.’ Eso no funcionará. En este tema no hay engaños. Debe programar en su cerebro las correctas respuestas emocionales. Su conversión debe ser sincera y profunda.
Si consigue transformar su adicción al dinero de verdad, no de palabra, sorprendentemente, éste empezará a llegar en mayor cantidad de lo que usted pueda imaginar. Cuando uno se libera de la adicción al dinero, éste llega sin necesidad de buscarlo. Tan pronto como deje de necesitarlo, lo tendrá. Así es como funcionan las cosas.
Para entender este proceso, debe entender la diferencia entre una adicción y una preferencia. Si tiene una adicción se sentirá preocupado. Si tiene una adicción, incluso cuando satisface el objeto de su deseo, inmediatamente le preocupará conservar lo que obtuvo, y esto, perpetuará la adicción.
Si se trata de una preferencia, usted siente paz. Cuando contemple el objeto que quiere conseguir, no aparecerán respuestas mentales de miedo, envidia o aprensión. Por el contrario, siente claridad y serenidad.
Una adicción ofrece esclavitud, una preferencia ofrece libertad.
Imagínese dando un largo paseo en bicicleta. Llega el sábado. Prepara su bicicleta, prepara la comida para almorzar en el camino. Se siente bien y está deseando salir. En ese momento se pone a llover. Llueve con tanta fuerza que no se puede ver a más de tres o cuatro metros. Si tiene una adicción, se pondrá furioso. Todos sus planes al garete. Se preguntará por qué estas cosas siempre le ocurren a usted. Su cuerpo estará hirviendo de rabia. El resto del día lo pasará maldiciendo por lo que le ha ocurrido.
Si tiene una preferencia, simplemente se dará cuenta de la situación y entenderá que su plan ha sido frustrado. Agudizará su ingenio, deshará lo que tenía preparado, y entrará en casa. Quizás telefoneará a un amigo, leerá un libro, o jugará un rato con su ordenador. Más tarde, se preparará un delicioso almuerzo. Disfrutará el resto del día con lo que vaya viniendo. El día será maravilloso. Cuando usted funciona desde el punto de vista de una preferencia, no habrá nada que pueda evitarle el disfrute del momento.
Recibido de: Juan Camilo Machado
sábado, 1 de mayo de 2010
Curar a través de los Pies Método terapéutico para prevenir dolores y malestares en el organismo


viernes, 30 de abril de 2010
HIRA RATAN MANEK - El mensajero del sol

miércoles, 28 de abril de 2010
LA FÁBULA DEL TONTO

- La primera: quien parece tonto, no siempre lo es.
- La segunda: ¿quiénes eran los verdaderos tontos de la historia?
- La tercera: una ambición desmedida puede acabar cortando tu fuente de ingresos.
lunes, 26 de abril de 2010
domingo, 25 de abril de 2010
viernes, 23 de abril de 2010
La cita
Era una mañana agitada, eran las 8:30, cuando un señor mayor de unos 80 años, llegó al hospital para que le sacaran los puntos de su pulgar. El señor dijo que estaba apurado y que tenía una cita a las 9:00 am.Comprobé sus señales vitales y le pedí que tomara asiento, sabiendo que quizás pasaría más de una hora antes de que alguien pudiera atenderlo. Lo ví mirando su reloj y decidí, que ya que no estaba ocupado con otro paciente, podría examinar su herida. Durante el examen, comprobé que estaba curado, entonces le pedí a uno de los doctores, algunos elementos para quitarle las suturas y curar su herida.
Mientras le realizaba las curaciones, le pregunté si tenía una cita con otro médico esa mañana, ya que lo veía tan apurado.
El señor me dijo que no, que necesitaba ir al geríatrico para desayunar con su esposa. Le pregunté sobre la salud de ella.
El me respondió que ella hacía tiempo que estaba allí ya que pacedía de Alzheimer.
Me respondió que hacia tiempo que ella no sabía quien era él, que hacía cinco años que ella no podía ya reconocerlo.
El sonrió y me acarició la mano,
Se me erizó la piel, y tuve que contener las lágrimas mientras él se iba, y pensé,
viernes, 16 de abril de 2010
Las dos ciudades
Había una vez un anciano que pasaba los días pescando, sentado junto al río, a la entrada de un pueblo. Un día pasó por allí un joven, se acercó y le dijo:
- Disculpe señor, soy nuevo aquí, nunca antes había venido por estos lugares. ¿Cómo es la gente de esta ciudad?
El anciano le respondió con otra pregunta:
-¿Cómo eran los habitantes de la ciudad de dónde vienes?
-Egoístas y malvados, por eso estoy contento de haberme marchado de allí.
- Pues precisamente así son los habitantes de esta ciudad -le respondió el anciano.
Un poco después, pasó otro joven, se acercó al anciano y le expuso la misma cuestión:
-Perdone, justamente acabo de mudarme y es la primera vez que voy a entrar en esta ciudad, ¿podría decirme cómo son sus habitantes?
El anciano le respondió de nuevo con la misma pregunta:
-¿Cómo eran los habitantes de la ciudad de dónde vienes?
-Eran buenos y generosos, hospitalarios, honestos y trabajadores. Tenía tantos amigos que me ha costado mucho separarme de ellos.
-Pues también los habitantes de esta ciudad son así -respondió el anciano.
Un hombre que había llevado a sus animales a beber agua al río y que había escuchado ambas conversaciones, en cuanto el segundo joven se alejó le preguntó al anciano:
-¿Cómo puedes dar dos respuestas completamente diferentes a la misma pregunta realizada por dos personas?
-Mira -respondió el anciano-, es muy sencillo. Cada persona lleva el Universo en su corazón. Quien no ha encontrado nada bueno en su pasado, tampoco lo encontrará aquí. En cambio, aquel que tenía amigos en su ciudad, también aquí encontrará amigos fieles y leales. Porque las personas son lo que encuentran en sí mismas. Uno siempre encuentra lo que espera encontrar.
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